Tiger Woods demostró una vez más que es el rey del golf mundial en el remodelado campo del Augusta National, al conseguir su tercera chaqueta verde del Masters en cinco años, segunda consecutiva, en una jornada final sin emoción por la superioridad del mejor jugador del planeta, que firmó 71 golpes para un global de 276 (12 bajo par).
En el mejor Masters de los españoles en conjunto, con José María Olazábal cuarto, Sergio García séptimo y Miguel Angel Jiménez noveno, el estadounidense Tiger, de 26 años, pudo con las remodelaciones del campo, con las suspensiones por la lluvia y con sus máximos adversarios para la última jornada.
El surafricano Retief Goosen, que partió empatado en cabeza con Tiger, acabó segundo, a tres impactos del líder, mientras que el también estadounidense Phil Mickelson sólo pudo repetir el tercer puesto del año pasado a cuatro golpes.
Si en algo se ha notado la remodelación del campo es que Tiger ha ganado su tercer Masters con el marcador más alto (12 bajo par). Cuando ganó en 1997 lo hizo con 18 abajo y el año pasado con 16.
Pero Tiger no fue el único que terminó este año bajo par las cuatro vueltas. Olazábal, pupilo también de Butch Harmon, también acabó siempre bajo par de jueves a domingo.
Mucho antes de convertirse Tiger en el tercer jugador en la historia que gana dos Masters consecutivos, y el séptimo que se adjudica más de dos, el californiano devoró a sus enemigos uno tras otro.
Cayó primero el zurdo de San Diego Phil Mickelson, segundo del mundo tras Tiger y fiel a su fama de arrugarse en los momentos decisivos. Después, aniquilado su compatriota como hiciera personalmente el año pasado, Woods destrozó a Goosen, su compañero de partido y que arrancó en el liderato en las mismas condiciones que el californiano con 11 bajo par.
El surafricano cedió dos “bogeys” en los 4 primeros hoyos que le lastraron para siempre, mientras era testigo directo de la solidez rocosa de Tiger en el día final.
La estadística también estaba del lado del jugador californiano. Tiger tan sólo había perdido 2 partidos de 24 jugados en los que afrontó el último recorrido como líder o empatado en cabeza.
Para sumar un título más a esos datos, todavía le quedaban vivos al de Cypress el fiyiano Vijay Singh y el surafricano Ernie Els, dos veteranos de 39 y 32 años, respectivamente, más curtidos en vender a precio alto sus pellejos.
En ese empeño de aniquilar a Singh y Els, ambos con dos títulos de Grand Slam en su palmarés, El Tigre cometió un pequeño error (‘bogey’) en el hoyo 5. Su salida envió la bola a los árboles que complicaron un cómodo acceso a “green”. Tiger encontró la solución más rápida: hacer “birdie” en el siguiente hoyo tras un “chip” directo al agujero.
Con Tiger otra vez en la senda correcta, Singh y Els, campeón y subcampeón del Masters 2000, respectivamente, se vieron en el ecuador del recorrido ante la necesidad de arriesgar para disminuir la renta de 4 golpes que mantenían con el líder.
Fue imposible. Tiger, que tuvo no obstante que trabajar duro todos los golpes, no dejaba ninguna grieta visible en su juego para ceder terreno a Els o Singh. En pleno “Amen Córner”, en el hoyo 11 y con 3 impactos de ventaja para Tiger, terminó la película cuando Els hizo un “triple bogey” en el hoyo 13 al caer al agua y Singh llevó su bola al mismo arroyo.
De los españoles, sólo García atisbaba al principio alguna tímida posibilidad de escalar, pero su irregularidad le frenó hasta el séptimo lugar, a 8 golpes del ganador en su mejor clasificación en un Masters.
García, con 22 años el más joven de los pretendientes, alternó aciertos con errores en el peor día para ser inconstante. En los pares 3 de la primera mitad, el castellonense cedió “bogeys” que acabaron con su templanza.
José María Olazábal, bicampeón del Masters, desde el comienzo fue consciente de que el acceso al Tigre le estaba vedado. Cual hormiguita fue sumando pares, algunos “birdies” especialmente en el segundo tramo y evitando errores para acabar en el cuarto puesto, a 5 tiros del campeón y sumar así 268.800 dólares.
El malagueño Miguel Angel Jiménez, apartado la víspera de la zona alta de la tabla, logró su objetivo: acabó el noveno y se aseguró una plaza para disputar el Masters de 2003, al margen de conseguir el mejor premio en metálico de la temporada a su maltrecha economía (162.400 dólares) y mejorar el décimo lugar del año pasado.
Tercera chaqueta verde para el “Tigre”
El surafricano Retief Goosen, que partió empatado en cabeza con Tiger, acabó segundo, a tres impactos del líder.