Goleada, trifulca con la policía, jugadores golpeados y detenidos.
Chile, que había alimentado sus sueños de campeón a base de una defensa que parecía imbatible, se quedó a las puertas de la pelea por el título, al caer el jueves 3-0 ante Argentina en la semifinal, en la que terminó con nueve hombres en el campo de juego y tuvo como broche una pelea con la policía canadiense y el plantel, demorado hasta la madrugada del viernes, no tuvo tiempo de masticar la derrota. Tras el partido, los jugadores quisieron acercarse a saludar a un grupo de hinchas que los aguardaba a la salida del vestuario, pero al parecer agentes policiales y guardias de seguridad privada les negaron el paso, lo cual derivó en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, que dejó varios futbolistas lesionados y pedidos de investigación de la FIFA y el gobierno chileno sobre lo ocurrido.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, expresó ayer que los graves hechos son "una marca negra" para lo que había sido un torneo exitoso y que el organismo tomará las "medidas adecuadas" en el caso, aunque no especificó de qué tipo.
Según el testimonio de los jugadores y miembros de la delegación chilena, el volante Isaías Peralta cayó desmayado al piso como consecuencia de una descarga eléctrica que le aplicó un agente y eso provocó la reacción de sus compañeros contra la Policía.
"Solamente íbamos a dar autógrafos y ellos se pusieron muy agresivos. Nos dijeron que no podíamos pasar. Pero siempre lo hacíamos. No sé qué pasó esta vez. La Policía nos trató como unos animales", relató Peralta a la prensa.
El jugador afirmó que los policías "me aplicaron corriente y me pegaron" y mostró a los periodistas las huellas de la agresión en el costado derecho de su abdomen.