El boxeador panameño Jonathan “Terri” Arenas aumentó a 12 su cadena de victorias de forma consecutiva, y de paso conquistó el título nacional de peso pluma, luego de derrotar por nocaut técnico en siete asaltos a su compatriota Gabriel “El Piolo” Dorado (11-4-2-7 KO’s), el martes en el choque estelar de la velada “Midiendo Fuerzas”, que se celebró en el Hotel Veneto.
Arenas (12-1-8 KO’s) impuso el ritmo de la pelea desde el mismo primer “round” al lanzarse en un ataque endemoniado. Rápidamente su ofensiva rindió frutos, al conectar sólido en la mandíbula a Dorado, enviándolo a la lona.
Era tanta la agresividad de Arenas que no se aguantó en darle un golpe a Dorado cuando este estaba indefenso en el tapiz, que fácilmente le pudo haber costado la descalificación.
Pero el árbitro panameño Gustavo Padilla le perdonó la vida y solo se limitó a llamarle la atención, mientras lo mandaba a una esquina neutral.
Dorado se levantó con los ojos perdidos antes de que Padilla llegara a la cuenta de ocho. A los segundos, nuevamente una andanada de golpes cayó sobre la humanidad de Dorado que lo condujeron a un viaje directo y sin escala a la lona.
El castigo continuó, pero Dorado logró sobrevivir.
Ya para los siguientes “rounds”, el patrón de la pelea no cambió, con un Arenas agresivo, en busca de un golpe letal; mientras que Dorado apostaba al contragolpe.
En la sexta vuelta, a Arenas se le descontó un punto por devolverle un rodillazo a Dorado. Pero aquello fue como poner el trapo rojo delante de un toro. Arenas reaccionó con violencia y en el séptimo asalto asestó varios golpes al rostro de Dorado que provocaron que el árbitro le pusiera punto final a la refriega a los 28 segundos.