El cierre del último trimestre de la temporada comenzó con buen paso en el 'templo hípico' de juandilandia. Por tres semanas consecutivas se ha podido programar más de las 24 carreras que se dan en promedio y, como rareza, ha habido jornadas con un par de clásicos como plato fuerte.
Presentar más de ocho carreras los sábados y domingos es un escenario ideal para todas las partes inmersas en el espectáculo. Ganan los dueños de caballos porque tienen más posibilidades, gana la empresa operadora porque se apuesta más y, por supuesto, los verdaderos amantes del espectáculo también ganan porque ven más carreras en vivo y tienen más espacios de ataque y defensa.
Si sumamos a eso el hecho de que las señales que vienen en directo desde Estados Unidos y que, entre el viernes y el domingo, suelen rebasar los 15 escenarios, habría que pensar que estamos en un buen momento, por lo menos en cuanto respecta a la oferta de apuestas existente en la actualidad.
Otro ingrediente que no deja de ser importante es la existencia de un buen acumulado en el '5 y 6', que hasta anoche superaba los 93 mil balboas.
Frente a este panorama, es de suponer que octubre, noviembre y diciembre pudieran ser tres meses que pasarán a la historia como los más interesantes en los últimos años, por lo menos en el tema de la jugada.
Ojalá todo esto vaya acompañado de inscripciones masivas, clásicos competitivos y una dosis importante de transparencia en el proceder de los actores y de las autoridades llamadas a mantener el orden y el cumplimiento del reglamento.
Esto último es fundamental, porque de ello dependerá que, cuando se acabe esta aparente bonanza y vengan los primeros meses del próximo año -cuando generalmente imperan las vacas flacas- los hípicos se mantengan fieles a la causa. De eso se trata.