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“Tienen que evaluarse para poder mejorar”


Dentro de una sala de dimensiones discretas ubicada en el segundo piso del edificio de PRONAT, en Albook, un equipo de profesionales trabaja en silencio, pero con denuedo en una tarea que pudiera cambiar la historia de la educación superior en Panamá.

El grupo, que compone la Coneaupa, para mejores señas, el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá, es liderado por la doctora Mariana de McPherson y se encuentra en el proceso de reclutar pares académicos internacionales con el fin de traerlos a Panamá para que evalúen a las 42 universidades que hay en el país y finalmente acreditarlas con todas las de la ley.

 

McPherson reconoce que hay cierto escozor sobre el proceso y advierte que algunas universidades están más aptas que otras para lograr la acreditación; sin embargo, matiza que esta herramienta no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para mejorar.

Habló también sobre el rankingque se dio a conocer esta semana en el que solo aparece una universidad panameña y señaló que, aunque los estándares que exige Coneaupa son altos, no alcanzan los niveles para entrar a esos escalafones.

¿Qué es el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa)?

 

Es un ente que fue creado por la Ley 30 de Julio del 2006. Desde entonces se ha estado sensibilizando a las universidades en términos de lo que es la evaluación, por qué debe evaluarse y que la evaluación debe verse como una herramienta para buscar oportunidades de mejora y no como una herramienta de castigo, además que la única forma de mejorar algo es habiéndolo evaluado. Esta es una entidad independiente, autónoma y su secretaria ejecutiva, en este caso me corresponde a mí, ocupa el cargo por concurso público igual que los técnicos evaluadores y aunque es el Consejo el que toma las decisiones, lo preside la ministra de Educación, pero sus integrantes proceden de diferentes sectores.

¿Cuál es la misión del Coneaupa?

Es velar por el mejoramiento de la calidad de las universidades y de los programas que ellas ofrecen en Panamá. Para ello se reglamentó la ley y se ha realizado una serie de acciones para establecer los estándares mínimos que debe alcanzar una universidad para poder funcionar como tal en Panamá. Al cumplir con esos estándares, el Coneaupa les otorgará la acreditación que dura 6 años. Pasado ese periodo, tiene que reacreditarse.

 

Pareciera que ha sido al revés.

Primero las universidades y después la acreditación.

Sí, ha sucedido así en todo el mundo. Las universidades se crean con ciertos reglamentos y disposiciones en cada país. Sin embargo, cuando empiezan a crearse diversas universidades y no hay un control sobre la calidad del funcionamiento de ellas, entonces se ve la necesidad y la responsabilidad que tiene el Estado de velar por la calidad de la educación superior, estableciendo algunas normas que aseguren que los egresados, en efecto, cumplen y tienen las competencias que requiere el país.

 

En Panamá hay 42 universidades, cinco de ellas oficiales.

Yo no me atrevería a asegurar la cifra de memoria, pero son alrededor de 42 efectivamente, cinco de ellas son estatales y el resto son particulares que se crean por medio de un decreto ejecutivo, luego de cumplir con ciertos requisitos. Luego de haber sido creadas, a los 6 años por obligación tienen que someterse a un proceso de acreditación que por primera vez se va a hacer aquí en Panamá y esas universidades se están preparando, autoevaluándose, para ver si cumplen con esos requisitos o tratar de cumplirlos, ya que la fecha tope para entregar la documentación es el 30 de marzo de 2012.

¿En qué consiste la acreditación y cuáles son los requisitos para obtenerla?

Son varios. El primero es tener 6 años de haber sido fundada en Panamá, cumplir con tener todos sus programas aprobados y actualizados previamente y que sus profesores tengan una licenciatura como mínimo. En fin, son 185 indicadores, distribuidos entre las tres funciones sustantivas de la universidad y de la gestión. Es decir, unos corresponden a docencia, otros a investigación e innovación y otros a actividades de extensión universitaria. Y el cuarto factor es la gestión, que consiste en asegurar que esas tres funciones sustantivas se gestionen de manera transparente y sustentable; eso es lo que se evalúa.

¿Los evaluadores son nacionales?

No. Luego de seis meses de recibir la documentación, Coneaupa tiene hasta seis meses para traer pares académicos evaluadores externos que serán de otros países y expertos en evaluación. El perfil de estos pares académicos será muy alto, han sido pares en otros países, han ocupado cargos administrativos en otras universidades como rectores, vicerrectores, decanos e investigadores, a quienes vamos a capacitar en los estándares de Panamá que Coneaupa está exigiendo para las universidades de Panamá, que por cierto son diferentes de los estándares de otros países. Cuando ellos vengan ya sabrán cuál es su papel, qué tienen que ver y a quiénes deben preguntar para validar lo que entregarán las universidades de aquí y luego nos remitirán un informe.

¿Esos juicios de valor o evaluación deben ser acatados obligatoriamente?

De acuerdo con la reglamentación, los pares recomiendan o no que se acredite la universidad y no es solamente es una recomendación, eso va acompañado de una serie de valoraciones como qué cosas deben mejorar con prioridad y qué cosas, aunque estén bien, deben mejorar.

¿Puede precisar los estándares que pide el Coneaupa para lograr la acreditación?

Para ser acreditada, la universidad debe cumplir todos los estándares esenciales. Entre esos está que los profesores tengan el título que se exige, que tengan algunos estudios de docencia superior, que el modelo curricular del programa sea pertinente con la realidad nacional, que haya un proceso de admisión, permanencia, promoción y graduación para los estudiantes y que tengan al menos cuatro investigaciones que hayan sido aplicadas. En el ámbito de la extensión es igual, en el sentido de que la universidad se proyecte hacia la sociedad, incluso debe contar con un fondo para imprevistos porque la universidad no puede cerrar y dejar a la gente en la calle. Esas son las cosas esenciales y tienen que cumplirlas todas.

Hablar de evaluación siempre causa un grado de tensión.

¿Cómo han respondido las universidades a esta iniciativa?

Como todo lo que se hace por primera vez, hay temores porque no se sabe si se podrá responder efectivamente ante lo nuevo que se está exigiendo. Algunas universidades tienen más temor que otras, unas están más nerviosas que otras, pero las que desde antes venían invirtiendo en infraestructura, docencia, les dan un segundo idioma a los docentes y promueven su capacitación están en condiciones menos tensas, pero hay unas que ni siquiera tienen las rampas para que los discapacitados lleguen al edificio, por decir algo; entonces allí sí tienen que hacer inversiones.

¿Están realmente dispuestas todas a afrontar el reto?

Lo que está sucediendo es como en todo. Mientras no haya una cultura, el individuo y las organizaciones tienden a hacer hasta donde el mercado exige y en muchas universidades a veces se piensa que el mercado son los estudiantes y eso no es tan cierto porque los estudiantes pueda que deseen lo fácil, lo más corto y lo más barato y eso no es lo que le va a dar las competencias que el real mercado requiere. Entonces eso crea una disyuntiva porque toda universidad, especialmente la particular, tiene que sostenerse financieramente y a veces algunos objetivos financieros y de sostenibilidad entran en conflicto con los objetivos de calidad cuando el estudiante no tiene el perfil que se requiere o no se esfuerza lo suficiente para mantenerse en el sistema. Eso ha creado algunas dificultades, pero todas las universidades están convencidas de que tienen que evaluarse para poder mejorar y que tienen que invertir en calidad porque es una necesidad del país.

Los pares son los que van a evaluar.

Pero según su experiencia, entre estas 42 universidades ¿habrá algunas que tendrán dificultad para ser acreditadas?

Yo no podría ni debería responder a esta pregunta en términos numéricos. Lo que sí le puedo decir es que la idea es que la mayor cantidad de universidades se logre acreditar. En ese sentido Coneaupa está desde hace un año, o un poquito más, yendo a cada una de las 42 universidades a través de sus técnicos evaluadores, explicándoles qué tienen que hacer, dónde buscar la información, qué tienen que mejorar para que estén en mejores condiciones para enfrentar una evaluación de pares externos y, en efecto, algunas tienen que hacer inversiones muy grandes porque de repente la planta docente no tiene el perfil que se requiere, o porque los planes de estudio tienen que actualizarse y esas están en condiciones más difíciles que aquellas que desde siempre han estado tratando de mejorar, aunque no se les haya exigido.

¿Habrá alguna universidad que corra el peligro de cerrar operaciones por esta evaluación?

Puede ser, sin embargo, el mismo reglamento dice que pueden solicitar una prórroga de hasta de un año para ver si pueden lograr los estándares que no alcanzaron para volver a acreditarse.

¿Qué opina sobre el rankinglatinoamericano en el que solo aparece la UTP? ¿Tiene que ver algo la carencia de estos estándares en la poca presencia panameña ?

No, no. Porque los estándares nuestros, a pesar de que la mayoría son elevados, todavía no alcanzan los niveles internacionales. Pero si hubiéramos puesto de salida esos estándares, como por ejemplo que todos los profesores tienen que ser bilingües, de repente ninguna se acredita, entonces vamos poco a poco. Lo que sí vamos a asegurarles a las universidades es que vayan preparándose porque cuando les toque reacreditarse dentro de 6 años, entonces sí los estándares van a ser otros.

El que no aparezcamos en el escalafón ¿tiene que ver con que no estamos siendo medidos por los estándares internacionales?

Por supuesto. Sobre todo con la cantidad y calidad de investigaciones y de innovaciones y de patentes. En ese sentido, la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) ha estado poco a poco elevando el nivel de sus docentes, hay muchos doctores haciendo investigaciones, estudiantes haciendo junto a los profesores trabajos de extensión, entonces eso ha ayudado a que la Tecnológica sea la única de Panamá que está en esa clasificación, también la ayuda que no es una universidad tan grande como la Nacional.

¿Le ve futuro a la actividad universitaria en Panamá?

Sí. Yo soy optimista.

¿Por qué?

Porque no solo a nivel universitario, los panameños en general hemos sorprendido al mundo positivamente en muchas ocasiones y en diferentes áreas y el aspecto universitario no tiene por qué ser la excepción. Hay un movimiento desde todos los sectores que está tratando se sensibilizar a toda la población sobre el papel que tiene la educación en la vida de cada uno de nosotros. Se dice que tenemos problemas de inseguridad, de niños en la calle, pero todo eso es consecuencia de la falta de educación.

Se plantea que hay que formar mejor a quienes forman a los docentes.

Es cierto. Ahora que terminemos la parte que las universidades se evalúen para acreditarse, vamos a entrar en la parte de evaluación y acreditación de los programas, y estamos empezando por salud y educación. Eso significa que los estándares que se están estableciendo para la formación de docentes acreditados son más altos que los que se van a recibir para otras carreras porque el impacto de un mal docente y de un profesional de la salud se ve en el país y es mucho más grave que el impacto que puedan tener algunas otras profesiones porque estamos hablando de la vida y el futuro de la gente.

¿Alguna reflexión final?

Yo creo que ya la educación superior en este país no va a ser la misma que antes. Hay un movimiento de todas las universidades, pese al escozor y pese al temor porque estamos todos convencidos de que hay que evaluarse para mejorar. Necesitamos que el problema número uno de la gente sea una mejor educación y no solamente luz, agua, transporte y combustible.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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