Panamá es un país de grandes contrastes y exóticos colores. Es el lugar ideal para disfrutar de una variedad de frutos frescos, y deleitarse con las más de 10 mil especies de plantas, incluyendo las 1,200 variedades de orquídeas, 1,500 especies de árboles y 930 especies de aves.
Esa misma diversidad caracteriza a su gente, una fusión de etnias. El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón y sus compañeros llegaron a unas playas desconocidas. No tenían idea de que la tierra que pisaban sería un nuevo continente. Y así fue. Las expediciones siguieron, apoyadas por España y seguidas por otras naciones.
En 1501, Rodrigo de Bastidas, capitán que viajó con Colón en su segundo viaje a América, descubre el istmo de Panamá, habitado entonces por más de 60 tribus indígenas.
Otros hombres organizaron viajes y Vasco Núñez de Balboa cruza a pie el estrecho de Panamá, y encuentra el Océano Pacífico en 1513.
Desde entonces, el contacto con españoles, ingleses, escoceses, africanos, franceses, hindúes, chinos y su cruce con grupos indígenas fue dibujando el mapa étnico de nuestro Panamá.
Solo basta salir a cualquier lugar donde se congreguen personas y allí está la amalgama de gente y la variedad de productos tradicionales: labrados de madera, molas, textiles en talco elaborados por los kunas, festivales y bailes tradicionales.
Hoy es un día de fiesta. En España como en el resto de Hispanoamérica celebramos lo que nos une. Es el acercamiento a nuestras raíces, una lengua en común, cultura, tradiciones y religión.
Las imágenes en las calles de Panamá lo testifican.