Tiger Woods necesita este domingo solamente un nuevo triunfo que añadir a su palmarés de 76 victorias en el PGA Tour de golf, en el Arnold Palmer Invitational, para recuperar el liderato mundial que perdió en octubre de 2010.
Tiger, ya novio oficial desde el lunes de la esquiadora Lindsey Vonn, podría rematar el domingo una semana plena de felicidad si vuelve a levantar, por octava vez en su carrera, el trofeo como ganador en el Bay Hill de Orlando, Florida.
El estadounidense, el vigente número dos mundial tras el norirlandés Rory McIlroy -ausente en Bay Hill-, defenderá el título del Arnold Palmer a partir de hoy. “Es una de mis canchas preferidas, por supuesto”, dijo Woods en conferencia de prensa. “Desde mis tiempos de amateur me siento muy cómodo acá. Además, en 1991 pude conocer a Arnold Palmer tras mi victoria”.
Con un triunfo Woods llegaría a 624 semanas como el número uno, y dejaría a McIlroy estancado en 39 semanas de reinado.
“Ha sido un largo camino. Estuve fuera de los primeros 50 y ahora finalmente tengo el chance de regresar a la cima. Tuve que soportar muchas lesiones y dificultades para escalar un camino muy complicado”, dijo.