Cuando la mayoría de los golfistas latinos han bajado en los últimos meses en las clasificaciones mundiales, Tiger Woods empieza a subir. Camilo Villegas, el venezolano Jonathan Vegas o, más al Sur, con los argentinos Ángel Cabrera y Andrés Romero, se han visto relegados a un plano inferior.
Ninguno tira ahora del tren del golf latinoamericano, y Tiger Woods ha vuelto al primer plano de la escena mediática. El ex número uno mundial, ahora octavo de la lista, ha acaparado el interés informativo también de los aficionados latinoamericanos tras emprender el camino de los triunfos.
Mientras Villegas cae en picada en la lista mundial (fue top 10 y ahora ocupa el puesto número 128) y Cabrera está ya por el número 159, Tiger se impuso en el torneo de Bay Hill, lo que interrumpió un prolongado periodo sin victorias oficiales (30 meses) y una secuencia de vicisitudes personales y profesionales.
La ausencia de Tiger Woods, en la lucha por la Chaqueta Verde de Augusta, motivó que el “rating”, fuera el peor desde 2004, y un 22 por ciento menor que en el último triunfo Charl Shchwartzel.