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Tiger Woods, una huella en la grama

Woods sigue demostrando que es lo mejor que hay en el golf actual.


Realmente bueno. Impresionante. Raramente con un bajón en los momentos importantes. Haga su elección. Esas son tres posibles respuestas que se podrían obtener a la pregunta: ¿Cómo calificaría la actuación del golfista estadounidense Tiger Woods durante el 2003? Si se le hace la misma pregunta a Woods, el podría contestar: "Creo que mi año ha sido bastante bueno. Gané cinco torneos, a pesar que no tuve grandes momentos en los más importantes".
"Pero creo, por sobre todas las cosas, que este año he mostrado un juego muy consistente", agregaría. La respuesta real probablemente esté en un lugar entre el punto de vista de Tiger y la de algunos de sus seguidores más objetivos.
Más allá de que el estadounidense no pudo ganar ninguno de los cuatro torneos más importantes del circuito de golf por primera vez desde 1998, Woods sigue demostrando que es lo mejor que hay en el golf actual.
Su victoria por dos golpes en el torneo WGC-American Express que terminó el domingo fue la quinta en el circuito durante el 2003, y bien podría haberle asegurado convertirse una vez más en el ganador al premio del Mejor Jugador del Año.
Los verdaderos campeones tienden a jugar su mejor golf cuando las cosas están complicadas, y Woods demostró una vez más que está en esa categoría. A pesar de cambiar su driver por segunda vez en el año en la víspera del torneo, Woods logró la victoria número 39 de su carrera en un torneo en el que participaron 48 de los 50 mejores golfistas del mundo.
El estadounidense, de 27 años, presentó tarjetas de 67, 66, 69 y 72 golpes y terminó el recorrido con 274, seis bajo el par de uno de los campos más difíciles del circuito, el de Woodstock en el estado norteamericano de Georgia.
"Cada vez que uno se prepara bien para jugar ante los mejores golfistas uno no puede recibir nada mejor que la victoria", dijo Woods a periodistas luego de recibir el cheque por algo más de un millón de dólares. "Esos son los momentos más importantes porque ahí están los mejores golfistas en el campo", destacó.
Desde muy pequeño fue conocido con el apodo de "El Tigre", que su padre le puso en honor a su amigo Vuong Dang Phong, un soldado vietnamita al que todos llamaban así. Su lugar de residencia está en Orlando (Florida).
El pequeño Eldrick parecía predestinado a ser una gran estrella del golf, como refleja una anécdota de cuando contaba seis meses de edad: empezó a imitar el swing de su padre, que estaba lanzando algunas bolas de golf contra una red. Lo que era una inocente gracia de un niño se convirtió, por obra y gracia de su padre Earl, en el inicio de la fulgurante carrera de Tiger Woods en el golf.
A partir de entonces, Earl Woods comenzó a diseñar la carrera de su hijo para intentar convertirlo en una máquina de ganar dinero, a imagen y semejanza de lo que hizo Richard Williams, padre de las tenistas Venus y Serena.
El padre de Tiger Woods pensó, aunque quizá no era consciente de que su hijo se convertiría en un mito. Sus más acérrimos fans incluso han creado los 10 mandamientos de "El Tigre" y han construido en Internet la primera "Iglesia" de Woods, que no tiene pretensiones religiosas. El único requisito para formar parte de este grupo de admiradores es sentir devoción por el número uno mundial y mencionar sus "milagros" en los campos de golf.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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