La fiesta estuvo fuera de serie. Saviola, Robben e Higuaín aparecieron, marcaron y la champaña estaba fría... fría como una mujer que deja de creer en el amor.
Pero así se quedó... por lo menos una semana más, hasta que el Villarreal lo permita, el último mohicano que aún trata de quitarle un suspiro a esta liga, pero la sentencia ya está: Madrid cantará el alirón.
Lo pidió Casillas.
Ayer un cable de la agencia EFE reflejaba el disgusto de Iker Casillas, guardameta internacional del Real Madrid, porque los juegos no fueron a la misma hora.
"Es una jornada rara. Que dos horas antes juegue el rival que puede decidir si podemos proclamarnos campeones de Liga es extraño, incluso la semana que viene podemos ser campeones antes de jugar en El Sadar. A lo mejor habría que buscar poner los partidos a la misma hora. Sería menos soso", solicitó.
Schuster en Marca.com
Bernd Schuster, reconoció que el encuentro contra el Athletic, en el Estadio Santiago Bernabéu "era el momento perfecto para ser campeón", y confió en la posibilidad de cerrar el título lo antes posible, en la próxima jornada, contra el Osasuna.
"Personalmente, me hubiera gustado ser campeón esta noche porque todo estaba preparado. El público estaba esperándolo y había un gran ambiente de celebración. Era el día perfecto. Pero dependías de otros resultados y esto podía pasar. Pero, en cualquier caso, era importante este marcador. Ya no hay que esperar nada y todo depende de nosotros", explicó el preparador teutón.
¿Y el presidente?
Ramón Calderón lamentó en marca.com no haberse proclamado campeón de Liga tras la victoria del Real Madrid ante el Athletic de Bilbao por tres goles a cero, pero afirmó que habían "cumplido realizando nuestro trabajo, ya que sabíamos que el Villarreal iba a luchar" y destacó que le "encantó la alegría de la gente, demostrando que somos una gran familia".
Tras el gran partido realizado por Javier Saviola, el presidente se mostró muy orgulloso del argentino y declaró que "se lo merecía porque lleva todo el año luchando y trabajando en los entrenamientos".
En Pamplona
La calculadora está que hecha chispas porque es blanca. Tan blanca como la niña de la nieve.
En Panamá, en el mundo, donde quiera que alguien es fanático del equipo merengue, de seguro que habrá suspiros... la suerte está echada.
Al Real le alcanza de todo. Ya esta historia tiene su final feliz, es cierto, pero no es un final al estilo James Bond.