A menos de 48 horas del anunciado paro laboral en el béisbol de las Grandes Ligas, y el posible arribo del comisionado Bud Selig al lugar de las conversaciones, todo continúa igual con muy pocos pasos de avance entre propietarios y jugadores.
Los propietarios dieron un ultimátum la víspera, cuando pusieron sobre la mesa lo que ellos llaman su última propuesta, pero hasta ahora el silencio ha sido la respuesta de los peloteros.
La negociaciones dieron un paso atrás en días pasados luego de que los propietarios de los equipos acusaran a los jugadores de estancarlas. Rob Manfred, abogado de los propietarios de equipos, planteó que los jugadores volvieron a echar atrás nuevas propuestas de los dueños, pero insistió en que de todas maneras seguirán negociando para evitar la huelga.
La propuesta inicial de los dueños en cuanto al impuesto de lujo para los equipos con plantillas por encima de los 102 millones de dólares, que los jugadores prefieren a partir de 130 millones, fue subida por los propietarios hasta 107 millones.
Otro paso adelante de los dueños fue el incremento del monto de ingresos compartidos por los clubes, al que le fijaron un impuesto suntuario para reducir el ritmo de gastos de las novenas que tienen las nóminas más altas.
En tanto, los peloteros han aceptado esa última propuesta, pero con la condición de que los ingresos utilizados en ese concepto sean en un nivel menor y de forma paulatina, una medida que fue rechazada tajantemente por los propietarios.
Los dueños de equipos transferirían anualmente 263 millones de dólares de los equipos más ricos a los más pobres, si se toman en cuenta las cifras del 2001.
Los peloteros, por su parte, plantean que se deben transferir unos 20 millones menos y de forma paulatina: 172,3 millones (2003), 195,6 (2004), 219 (2005) Y 242,3 (2006). Representantes de jugadores y propietarios planean reunirse dos veces hoy jueves para tratar los puntos neurálgicos de las negociaciones, y tratar así de evitar lo que sería la novena huelga desde 1972 en las Mayores.