Con los campamentos de pretemporada abriendo sus puertas la próxima semana desde Vero Beach, en la Florida, hasta en Peoria, en Arizona, 29 equipos apuntan sus baterías para bajar de su pedestal a Boston.
Pero los Medias Rojas parecen no conformarse con su primer título de Serie Mundial desde 1918. "Cualquier otro puedo conformarse con uno. Nosotros tenemos que ganar más de uno", dice el presidente de los Medias Rojas Larry Lucchino.
Mucho ha pasado desde el último out del último Clásico de otoño, cuando Keith Foulke tiró a primera a Doug Mientkiewicz para poner out a Edgar Rentería. Todavía no se sabe quién es el dueño de esa esférica. Mientkiewicz, que se le guardó, fue hace poco cambiado a los Mets.
La última vez que Boston salió a defender su título, el béisbol vivió el peor escándalo de su historia.
Boston añadió a David Wells y Matt Clement para reemplazar a Martínez y Derek Lowe, que firmó con los Dodgers. También se hicieron de los servicios del torpedero colombiano Rentería, ex de San Luis.
Aparte de Lowe, los Dodgers ficharon a J.D. Drew y enviaron a Shawn Green a Arizona, donde se intenta repuntar tras una campaña de 111 derrotas. Anaheim también hizo cambios.
Sammy Sosa es otra luminaria que cambia de toldas. Los Mets se reforzaron con los servicios de Pedro Martínez.
Los Yankees decidieron remozar su rotación de abridores y fichó a los agentes libres Carl Pavano y Jaret Wright. Pero la gran figura es el zurdo Randy Johnson.