Me ha costado un mundo dar con el inicio de éste Aullido. He borrado varias introducciones. La cosa es que he hablado tantas veces de ellos y sus estupideces que todos los preámbulos me sonaban manidos. Por fin decidí que el problema no era mío, sino suyo, que se repiten ad infinitum los Santos Padres.
He de decir que a mí nunca me ha caído demasiado bien el jesuita. A mí, los Padres de la Iglesia me caen bastante mal, todos. Y si quieren saberlo, lo que van de humilditos me caen bastante peor. Sí, porque el anterior tenía cara de Papa de los de toda la vida, tenía cara de malo y actuaba en consecuencia, llevaba zapatos rojos y se ponía el sombrero de Saturno. Lo veías y sabías a qué atenerte, el jefe de la Inquisición, ¡huy, perdón!, que ya no hay Santa Inquisición, que él era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Bueno, pues eso.
Recapitulemos, que me da a mí que los he perdido, la cosa es que cuando hablan los que se sientan en el Trono de Pedro no hablan como usted o como yo. No. Que hablan y a ellos los escuchan. Mucho. Muchos. Que miles y miles de personas aguantan un tifón a pie firme sólo para oírles cantar el gorigori. No sé qué coño se piensa el Papa, pero debería pensar menos en lo que sea que piense y un poco más en lo que dice:
Es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero si Gasbarri (uno de sus colaboradores), gran amigo, dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo”. Toma ya. Esto voy a guardarlo como oro en paño para la próxima vez que me llamen al colegio cuando mis hijos se peleen en el patio.
Entonces, ¿se puede o no se puede reaccionar violentamente? ¿O es que un puñetazo no es reaccionar violentamente? ¿O es que, si los fanáticos, en vez de entrar con ametralladoras, matan a hostias a los que nos burlamos de ellos, se puede considerar normal el asesinato?
A ver, no podemos reírnos de las religiones porque los iluminados por Alá tienen el gatillo fácil. Tampoco podemos meternos con la santa madre del Santo Padre porque se lía a puñetazos. Lo políticamente correcto está siendo impuesto a sangre y fuego. O sea, la libertad de expresión está muy bien, pero al final, solo nos va a servir para poder decirle a la vecina de enfrente que se ha puesto como un cebú con los excesos navideños. (Y yo que usted lo haría con miedo)
Nos autocensuramos para no ofender a nadie. Nos tragamos las boludeces que dice y hace todo el mundo porque los malos tienen la piel de cebolla y los buenos somos unos pusilánimes que no nos arriesgamos a decir lo que hay que decir. Y no estoy hablando de abrir la boca y soltar lo que sea, que en eso también se nos va la olla. La libertad de expresión sí tiene un límite. Y es la verdad. Para eso está especificada la calumnia y la injuria. Yo tengo derecho a decir lo que me de la real gana de tu madre. Lo digo. Tú dices que miento. Me denuncias. Vamos ante un juez. Él decide. Yo pago mi error. O no. Quizás no mentí acerca de tu señora madre.
Mira que fácil. Sin censura. Sin puñetazos. Sin balas. Sin poner la otra mejilla. Que eso, el único ingenuo que lo hizo fue el Nazareno, y aun así luego los mandó a todos al Infierno.
|1422162000|importacion 2|El lunar eterno, señal de singularidad |Día D|Isabel Díaz (isabel.diaz@epasa.com)|http://162.242.239.26/sites/default/files/feeds/img/012515-PA-98-1-02.jpg~http://162.242.239.26/sites/default/files/feeds/img/012515-PA-98-2-01.jpg|Javier Riba Peñalba es hombre de oficina y campo. El ambiente natural lo estimula y lo pone en la disposición de pensar con tranquilidad.(Carlos Lemos)~| LA MUJER UTILIZA LA VIDA PARA AFIANZARSE|Presenta la lucha generacional de las mujeres entre las pasiones y las virtudes. En ella se funden inteligencia, belleza, pasión, nobleza, honestidad. Caen en los más increíbles errores porque no saben dónde se encuentran los límites entre la emoción y la razón, pero eso permite el equilibrio del mundo. |Perfil
- Javier Riba Peñalba. Nació en Panamá 1955.
- Ingeniero, gerente de la cadena Riba Smith, donde promueve un círculo de lectores.
- En su vida personal se dedica hacer vitrales, muebles, le gusta la música. Se define como inventor, experimentador y universalista. Tiene una tendencia al desarrollo social y a la innovación. Ha escrito tres novelas: Las vertientes del cielo (1997), La segunda ley (2005) y El lunar eterno.
Siempre ha tratado de romper paradigmas porque existen para eso, romperlos en la búsqueda de nuevas formas e inventos que son los que mueven al mundo hacia el futuro, a descubrir.
Javier Riba Peñalba lo hace en la primera novela que se presenta al público este año: El lunar eterno, su tercera en producción.
El lunar eterno rinde un homenaje al ser humano, sobre todo a la mujer, ese ser singular, que lucha entre las pasiones y virtudes que siente. Para ello el autor se vale de licencias e introduce en la obra a dos grandes hombres: Erich Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista, y Brian Weiss, famoso por sus creencias en la reencarnación, regresión de vidas pasadas, progresión en vidas futuras, y la supervivencia del alma humana después de la muerte. El primero, murió; el segundo aún vive.
Fromm emplea la terapia progresiva, ayudado por Weiss, y con ella transporta a la heroína de El lunar eterno, al pasado, al futuro, y la confronta en su presente, en una progresión de eventos de vida, amor y muerte que hacen preguntarse: ¿pudo haber ocurrido así?
Sonia Gómez es bella, inteligente, sensible y con una señal especial en todas sus vidas, en la época de las cuevas, en la historia de las tribus judías, como compañera del Rey David, como el eterno amor y musa inspiradora de Leonardo da Vinci. Todo sucede alrededor de la mujer o las mujeres concentradas en Sonia, de distintas nacionalidades, clases sociales y épocas.
¿Qué es El lunar eterno?
Es una marca que perdura y no desaparece. En este caso, no desaparece nunca, ni siquiera a lo largo de las generaciones. En el libro se hace evidente el porqué del título.
Podría darnos una breve reseña de la novela
Sonia Gómez es una mujer en apuros, que debe cumplir con una misión cruel, chantajeada por una persona cruel. Erich Fromm es el blanco de esa misión. Sonia finge estar enferma, pero a través de las sesiones de terapia se descubre que en realidad sí adolece de problemas de índole emocional además de mental. Pero, adentrándonos en el relato, en Sonia se descubre una trama universal que devela algo mucho más profundo que su realidad existencial. La inspiración nació de varias fuentes: la mujer como género, como creación máxima del Universo y mi admiración por Erich Fromm.
¿Cuándo empezó a escribirla?
Esta novela demoró tres años en finalizarse. Esto fue producto de varios componentes. En primer lugar, la investigación, que fue intensa y selectiva. Segundo, el estilo y la forma fueron corregidos muchas veces; varias personas que me aprecian mucho, y de lo que me siento eternamente agradecido. En ocasiones, el texto fluyó como si fuera dictado, y en otras tenía que buscar la forma de tejer la trama de forma coherente y correcta.
¿Qué lo motivó a escribirla?
Divertir al lector, hacerlo pensar de forma crítica, dialogar con quien lee la obra, y enaltecer la humanidad de una persona a la que admiro mucho, Erich Fromm.
¿Qué mensaje quiere transmitir?
El mensaje es múltiple. Por ejemplo, que el lector aprecie la magnificencia del género femenino, o que entendamos cuál ha sido la contribución de las mujeres en el desarrollo de la humanidad. Ser o Tener, la gran disyuntiva de nuestras vidas, también sirvió de marco para resolver la temática.
Considera que es su novela más importante
Considero que es la más completa, tanto en contenido como en forma. Sin embargo, sigo enamorado de las temáticas de mis otras dos novelas. Todas son estudios novelizados y en El lunar eterno se hace un estudio psicológico profundo sobre la mujer.
El lunar eterno fue una idea súbita
Sí, porque como estaba leyendo este libro Ser o Tener, dije este tema es maravilloso, de mucha fuerza, porque muchas veces decimos yo tengo fuerza en vez de decir yo soy fuerte. Pensaba escribir sobre las mujeres y dije voy a unir estas dos ideas y Fromm puede estar en el libro, fue un flash que me dio de repente.
Siempre en conexión con la lectura y la escritura
Desde que aprendió a leer, empezó a leer. “Suena como un juego de palabras, pero mi abuelo puso libros en mis manos desde que se dio cuenta de que podía leer, y yo, ni corto ni perezoso, empezando con cuentos y siguiendo con Julio Verne, me fui abriendo paso por el mundo maravilloso de los libros. Leer te hace libre, no hay duda de ello”.
Empezó a escribir desde su juventud notas sueltas, pero ya en firme en la década de los 90.
Tiene pendiente de edición y publicación de un poemario y un libro basado en todos sus escritos y pensamientos sobre la “empresa humana”.
Cree que todos podemos incentivar el desarrollo de la lectura con actividades varias. Lo hace en Riba Smith con círculos de lectura, biblioteca abierta (digital y en papel), programas con jóvenes (empacadores), hijos de los trabajadores, concursos, premios, programas de gestión cultural a nivel de departamento.
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