Los Toros de El Chorrillo se adjudicaron, la noche del viernes, la XXVI Copa Navidad de baloncesto al vencer en la final a los Grillos de Parque Lefevre por pizarra de 98-74.
El equipo chorrillero había logrado en la primera mitad una amplia ventaja de 48 por 27, lo que le permitió manejar el encuentro en el segundo periodo.
Los mejores a la ofensiva por los Toros fueron Jair Peralta, quien aportó 22 puntos, y Maximiliano Gómez con 15, mientras que por la causa perdedora el mejor fue Daniel Muñoz con 16 tantos.
Cuando todo hacía prever que la final de la rama femenina se iba a ir a tiempo extra, Karen Jordan, a falta de 7 segundos para la conclusión del encuentro, encestó uno de sus dos tiros libres e inclinó la balanza a favor de las Centinelas del Tuira, que vencieron 51 por 50 a las Veteranas.
La máxima anotadora por el quinteto ganador fue Joselín Ortiz con 25 tantos. En tanto que por las Veteranas se destacó Daira Hughs con 13 puntos.
La mayor anotadora del certamen fue Marixenia Bedoya de Parque Lefevre con 46 puntos. En la línea de 3 puntos sobresalió Joselín Ortiz, de las Centinelas con 10. Por su parte, Karen Jordan de las Centinelas fue la jugadora más valiosa.
En la rama masculina el mayor anotador fue Carlos Marshall, de El Dorado, con 92 puntos. Marshall también fue el mejor en los tiros de tres puntos.
En tanto que Jair Peralta, de los Toros de El Chorrillo, fue el jugador más valioso del evento.
Panamá, no es para nada ajena al Trabajo Infantil. Según resultados de la encuesta de Trabajo Infantil (ETI), en Panamá, presentada en Mayo de 2004 y elaborada por la OIT- IPEC, en el 2000 hay 47, 976 niños entre 5 y 17 años que trabajan, esto equivale a 6.4% de la población. Sin embargo, debemos resaltar que el porcentaje de menores de edad trabajadores en Panamá es el más bajo de la región de América Central.
Yadira Adames, Jefa del Departamento de Población y Vivienda de la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, afirma que según los resultados de la Encuesta de Trabajo Infantil (ETI), los padres o encargados de los niños y adolescentes trabajadores sostienen que una de las principales razones para dejarlos trabajar a tempranas edades es porque así pueden cooperar con el hogar, al brindar apoyo económico que pueda beneficiar de alguna manera su estado de pobreza.
Podemos encontrar también en esta encuesta, que una de las consecuencias negativas para los niños trabajadores panameños y que preocupa, es la inasistencia escolar, que se ve en todas las regiones del país, reflejado en un 15.1 % de tasa de inasistencia nacional. Pero en especial, en las áreas rurales y en adolescentes con una tasa del 23.2% y 29.5% respectivamente.
Adames comenta que con la ETI se pudieron llegar a conclusiones muy importantes como los 14, 266 niños y niñas que no tienen la edad legal para trabajar (15 años), es decir 29.7% del total. Además, se pudo conocer que, a pesar de que los padres o encargados de los menores trabajadores les permitiesen laborar, 65.6% de estos opinan que el bienestar económico de la familia no se vería afectado si el niño, niña o adolescente dejara de trabajar.
Una de las formas más evidentes de Trabajo Infantil en la Ciudad de Panamá, es el que realizan los jóvenes empacadores de los supermercados.
Según la investigadora Emma Mendoza, se les llama empacadores a los jóvenes que se encargan de colocar y ordenar las mercancías que compran los clientes de los supermercados, en sus respectivas bolsas y trasladarlos a los automóviles o taxis.
Estos jóvenes trabajadores, a pesar del esfuerzo físico y mental que realizan, no son considerados como tal por los dueños de los supermercados. No devengan salario, no tienen vacaciones, prestaciones de seguridad social, etcétera. Además, carecen de la protección del Código Laboral; por ejemplo, no tienen regulación ni compensación de jornadas nocturnas.
La Coordinadora Popular de Derechos Humanos de Panamá (COPODEHUPA) realizó un estudio en 1992 llamado "Diagnóstico de la situación de la niñez en Panamá" que determinó el grado de indefección y desprotección de los menores que trabajan; dentro de estos destacan en la ciudad capital, aquellos que laboran en los supermercados.
Más tarde, un nuevo estudio llamado "Los Niños de los Supermercados: Un Enfoque Sociológico" (1998) aportó más datos sobre el estado real de estos chicos. Estableció entre lo más sobresaliente, que la mayoría de los jóvenes empacadores cursa estudios de nivel secundario, un alto porcentaje reside en barrios populares y que el motivo principal que les impulsa a esta actividad es ayudar a la familia.
La periodista argentina Mariana Ciaschini, especialista en lo referente a los Derechos de la Niñez, que estuvo en Panamá hace algunas semanas, opinó en una entrevista para la Revista Ellas sobre el tema de los jóvenes empacadores ".. Me parece que es un tema bastante complejo, que no podemos reducir a la ligera. Por un lado, si a los supermercados les hacen falta empacadores, hay muchos adultos con necesidad de trabajo, tanto aquí como en la mayoría de los países latinoamericanos."
"Está mal que los chicos (los niños/niñas) tengan que trabajar. Está mal que la polémica se centre en si faltan empacadores, pues lo que sobra es mano de obra, y tampoco lo es qué hacen los niños en ese tiempo libre, pues ahí tenemos una cantidad de cosas que ellos desearían querer hacer. Solo requieren un empujoncito para que descubran actividades placenteras, recreativas, de aprendizaje y solidarias, inclusive.", agregó.
De acuerdo con la OIT-IPEC, estos medios de trabajo para la subsistencia de miles de niños y adolescentes les conlleva grandes riesgos para su integridad física y moral. Los menores de edad se exponen en los supermercados a largas jornadas de trabajo, sufren maltrato físico y psicológico; insultos y están expuestos al acoso y abuso sexual. Muchos sufren dolores musculares, lesiones, fracturas y deformación de la columna debido a los grandes pesos que cargan o arrastran. Estos efectos negativos, se suman al hecho de que este tipo de trabajo también interfiere en el acceso y rendimiento escolar de los niños y adolescentes.
El Convenio número 182 sobre las peores formas del trabajo infantil adoptado en 1999 y el Convenio número 138 sobre la Edad mínima, adoptado en 1973, se cuentan entre los instrumentos de la OIT ratificados por la mayoría de países de América Latina. Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras, ya cuentan con un Código en beneficio de la niñez y la adolescencia; mientras que en Panamá la solución se encuentra aún en un anteproyecto de ley presentado desde 1999 y que hoy se encuentra en la Asamblea Nacional de Diputados en la Comisión de Niñez, Familia y Mujer. Briseida Barrantes, Asistente Técnica Programa País de la OIT , se refiere a esta propuesta de ley como una ley integral, que al igual que en los otros países busca unir en un sólo documento todos los códigos, derechos y reglamentaciones sobre la niñez. Dentro de este anteproyecto de ley existe un artículo sobre el trabajo infantil, que de acuerdo a los convenios internacionales, establece la edad mínima para trabajar y que busca beneficiar a niños y niñas entre 5 y 17 años, que corren serios riesgos al trabajar en un sector donde enfrentan situaciones que ponen en peligro su integridad.
El Decreto Ejecutivo No.25 del 15 de abril de 1997 crea el Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección a la Persona Adolescente Trabajadora, su función es coordinar, evaluar y dar seguimiento a los esfuerzos en favor de la lucha contra el trabajo infantil.
Este año se realizó la primera reunión del Comité con el objetivo de compartir información sobre la situación del Trabajo Infantil en Panamá, además de establecer la agenda de trabajo de este organismo y su Secretaría Técnica.
Este órgano es presidido por la Primera Dama de la República, y reúne a 27 organismos del Estado y la sociedad civil que de alguna manera manejan el tema del trabajo y de la infancia.
Por el Ministerio de Trabajo participó el Ingeniero Jaime López, Director Nacional de Inspección del Trabajo, quien hizo una reseña sobre los esfuerzos realizados por la institución, donde se destaca la firma, el 13 de junio de 1996, del primer Memorando de Entendimiento con la OIT , para asumir compromisos y desarrollar programas encaminados hacia la erradicación progresiva del trabajo infantil y protección de la niñez, y lograr la participación de empleadores, trabajadores, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil.