El reto está servido con dos jóvenes jugadores: el francés Jo-Wilfried Tsonga y el serbio Novak Djokovic luchando en su primera final del Abierto de Australia, a la búsqueda de su primer grande, con todo por ganar y en lo que se prevé el despertar de un nuevo orden en el tenis.
Ganar o perder no significa mucho para Djokovic, que permanecerá tercero del mundo, pero sí para Tsonga, que si acaba derrotado, pasará del 38 al 18, y si vence al 9, por primera vez en el grupo de los diez primeros, desbanca al estadounidense James Blake y al argentino David Nalbandian.