La selección de Turquía llegó esta tarde a Osaka, donde este sábado se enfrentará a Senegal en cuartos de final, confiada en pasar de ronda y reclamando el apoyo explícito de la afición local debido a una curiosa teoría de la representatividad formulada por el técnico turco, Senol Gunes.
Haber eliminado a los anfitriones ha puesto sobre los hombros turcos una nueva responsabilidad: la de representar de algún modo a la selección japonesa. Gunes, de forma indisimulada, pretende ganarse así los favores de los seguidores de Japón, en principio hostiles por razones obvias.
“Queremos ganar a Senegal y clasificarnos para las semifinales por nosotros y por Japón. Desde el momento en que les eliminamos somos los responsables de representarles en los partidos que nos queden. Llevamos su antorcha”, explicó el seleccionador a su llegada a Osaka.
Gunes recuperará para el encuentro contra los senegaleses, respecto al equipo que derrotó a Japón, al centrocampista Emre Belozoglu y al defensa Emre Asik, que cumplieron un partido de suspensión. Los también defensas Alpay Ozalan y Hakan Unsal regresan también.
Pese a que Gunes ha advertido contra los excesos de confianza ante Senegal, una de las revelaciones del campeonato, el propio entrenador no esconde que Turquía se encuentra ante una oportunidad irrepetible de incorporarse como miembro de pleno derecho a la elite futbolística mundial.
“Estamos deseando que empiece el partido. No malgastaremos esta ocasión. Hemos llegado hasta aquí después de 48 años de ausencia y los turcos no nos rendiremos jamás. No está en nuestra naturaleza”, afirmó el seleccionador de Turquía.
Para muchos, el hecho de que Turquía haya alcanzado los cuartos de final de Corea-Japón 2002 puede resultar sorpresivo. Sin embargo, si se tiene en cuenta el rendimiento de los clubes turcos en las competiciones europeas de los últimos cinco años, allí podrá encontrarse una buena explicación al buen momento actual del seleccionado.
Con el Galatasaray y el Fenerbahce a la cabeza, Turquía se ha ganado una buena reputación en el súper competitivo fútbol del Viejo Continente, en el cual hasta no hace mucho tiempo el éxito parecía estar reservado exclusivamente a exponentes de los países más tradicionales, como Italia, España, Inglaterra, Holanda o Alemania.
Poniendo el énfasis en la fortaleza física - siempre al límite del exceso - y una gran velocidad, el Galatasaray, por ejemplo, se coronó campeón de la Copa UEFA 2000, venciendo en la final al Arsenal inglés. Seguramente, ése es el antecedente inmediato a lo que hemos visto en este Mundial del seleccionado turco, cuyo estilo se asemeja mucho al del Galatasaray.
De hecho, cinco jugadores del plantel dirigido por Senol Gunes pertenecen a ese club. Otro de los factores importantes en la evolución de los turcos es la incorporación de varios futbolistas a ligas europeas mucho más competitivas.
Turquía reclama el apoyo japonés
“Estamos deseando que empiece el partido. No malgastaremos esta ocasión”. “Hemos llegado hasta aquí después de 48 años de ausencia y los turcos no nos rendiremos jamás”.