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¡Uf!, al fin se gradúa mi hijo


Estamos en pleno periodo de graduaciones, las que, en algunos casos, significan el premio mayor para aquellos padres y madres que han tenido que empujar a sus hijos o hijas para llegar a esta meta. A otros graduandos los habrán cargado; y no faltará el profesor o profesora que haya convertido el 2.9 en un mágico 3.0.

Todos sabemos que esto es parte de nuestra realidad, la que ha cambiado un poco. Antes, los profesores cómplices de dar el pase se jactaban de que ellos no se iban a fastidiar dejando a los estudiantes, pues la universidad se encargaría de darles la lección que merecían.

El asunto es que ahora la universidad se ha hecho más flexible por la desastrosa formación que arrastran muchísimos de los recién graduados. Este sentido de la proporción nunca lo he comprendido.

 

Meditando sobre el esperado día en que los graduandos están nerviosos, los padres orgullos, las floristerías llenas de pedidos y los restaurantes se convierten en los sitios preferidos para el brindis, me han venido a la mente los fotógrafos.

En mis tiempos, este era el día en que hacían sus mejores negocios. Te adherían un diminuto papelito en el cuello de la camisa para saber que habías pagado y te debían tomar la foto.

Después, al casi generalizarse la toga, ya no era necesario pegar el colorido distintivo en la camisa de la escuela o en los suéteres, que es lo que más usan en los colegios particulares.

 

Y ahora, con las cámaras digitales y los teléfonos móviles equipados con variada tecnología, es muy extraño ver a los fotógrafos profesionales en las graduaciones.

En todo este proceso de cambio, lo que se mantiene invariable es el orgullo de los padres y madres de que sus hijos o hijas reciban su diploma. ¡Al menos ya tienen el bachillerato!, dicen algunos con alivio después de tantos sufridos bimestres y de tanto sermón.

Por eso, bendiciones a los graduandos, a quienes les recuerdo que como todo se devalúa, el título de bachillerato es sólo un requisito para poder obtener un diploma que vale un poco más, el de licenciatura.

 

¡A parir de ahora, no se permite el descanso; sigan adelante en una jornada de formación que nunca debe terminar!

rosa.guizado@epasa.com


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634235
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América