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El interés por la noticia había cambiado. Al fin y al cabo desde principios de la semana su apodo, su cuerpo obeso y su mirada desencajada, se nos habían hecho familiares.

William Dathan Holberg alcanzó el pináculo del barómetro de la popularidad y en cuestión de horas. Su apodo, “Wild Bill” en inglés, “El Salvaje Bill” en castellano, figuraba con prominencia en los medios de prensa, en las redes sociales y especialmente en los canales de televisión que enseguida vieron en él un trampolín para elevarlo a categoría de leyenda.

La saturación de noticias sobre el personaje de marras exacerbó los ánimos de la población nacional, muy especialmente la bocatoreña, mientras disminuía la atención sobre el lastre de la revuelta que se dio recientemente por esos lares y cuyas consecuencias morales y económicas todavía se están calculando.

 

Pero William Cortez, como se hizo llamar Holdberg en Bocas, se tomó el escenario muy entrada la tarde del jueves, cuando bajó las escalinatas del avión que lo trasladó desde Nicaragua –donde fue capturado- hasta Panamá.

Su atuendo era de película: Un pantalón de mezclilla cortado de manera rústica, poco más arriba de la rodilla; un suéter con la inscripción de Harley Davidson, opaco y sobreusado y, por su puesto, unas chancletas para mantener su imagen de mochilero.

A todos nos dejó meditando la serenidad con que se desplazó desde el avión hasta el vehículo que lo transportaría al sitio donde quedaría bajo custodia oficial panameña.

 

Pero sobre todo, fue indignante verlo sonreír. Pareció una reacción irónica al observar cómo, justamente a las 6:12 de la tarde, cuando los noticieros estaban en vivo, aterrizó la nave con “El Salvaje” y su mujer abordo. Qué mejor momento, cómo no reírse y dar las “gracias” por las atenciones y el transporte en el avión “privado” si con este espectáculo “Wild Bill”, dentro de su supuesta demencia, entendió que para algunas cosas seguimos siendo un pueblito, al que se le puede engañar con lo que sea y distraer con cualquier “show” de poca monta.

Literatura, vino y erotismo. "Excelente artículo. El autor entrelaza dos pasiones y una sutileza, que es el erotismo. Me identifiqué totalmente. Muy buen escrito". Carmen García Villalaz.

"La verdad es que el vino despierta sentimientos en nuestra memoria como dice el autor, lo he comprobado". Marina Díaz

 

Homenaje a un vago simpático. "Definitivamente, nadie es profeta en su tierra. Él (Don Ramón) representa al típico ser humano marginal que se las ingenia para sobrevivir cada día, aunque la vida le dé amargas sorpresas cada día. Interesente artículo. Ojalá que en Panamá alguna editorial consiga los derechos para su venta". Ricardo Ramírez

Archivo Harmodio Arias Madrid. "El  legado y colección del Dr. Harmodio Arias Madrid es un trabajo de técnicos de 'bibliotecología' muy intenso, de gran transcendencia y de  valor incalculable para el periodismo. Deseo poder compenetrarme, de tan importante documentación, para tener un aprovechamiento profesional sin fronteras. Por un Panamá mejor". Leoncio Portocarrero

Sobre “El siguiente en la fila”. "Nuevamente gracias por dar a la luz pública mis escritos. Espero, algún día, recopilar los suficientes para ver si me aventuro en algo más formal. Para mí son ejercicios literarios que me lleven a ser un escritor formal, dada mis limitantes profesionales y de tiempo". Saludos y éxitos, Yohel Amat V.


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584343
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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