Con dos tantos, un pase de gol y un compromiso incuestionable, Raúl González alentó ayer la era Juande Ramos, la nueva etapa abierta de golpe en el Real Madrid y que apaciguó, momentáneamente, la inestabilidad del club, para nutrir además el estímulo del equipo blanco en vísperas de la cita del Nou Camp.
El aire fresco esperado con el cambio en el banquillo apenas se notó al principio de la última noche europea del año. Ni en la alineación, donde la única alteración fue la titularidad en la meta del polaco Jerzy Dudek por Iker Casillas, motivada más por el esfuerzo acumulado por el internacional español que por cuestiones tácticas, ni en el terreno de juego.
Casi no ha tenido Juande Ramos tiempo de asimilar el embarque en su nueva aventura, pero los futbolistas tampoco demostraron una predisposición especial ante el golpe de timón determinado por el presidente Ramón Calderón.
De hecho, el panorama en el terreno de juego prolongó la sombra que ha dejado hasta ahora el equipo desde el inicio de curso. Un ritmo sosegado y carencia de bandas y escasa pegada desde que Ruud Van Nistelrooy se dio de baja.
Jose María Gutiérrez Guti y Fernando Gago desecharon pronto la opción izquierda, Marcelo no está, y Rafael Van der Vaart tiende a desaparecer hacia el centro.
Fue el holandés, sin embargo, el que tanteó al meta por primera vez con un disparo que se marchó fuera. Vino seguido de otro posterior del argentino Gonzalo Higuaín que rechazó Vyacheslav Malafeev.
El primer gol llegó en el momento menos esperado. En un tramo plano del partido. Cerca de la media hora Van der Vaart envió al aire un centro que Malafeev no consigue atajar. Dejó el balón muerto, blando. Y Raúl, desde atrás, aprovechó el error para marcar.
En el intermedio, Juande Ramos empezó a pensar en el Barcelona. Sacó al alemán Christoph Metzelder por Rafael Van der Vaart. Situó al germano de lateral derecho y mandó a Salgado al izquierdo, para cubrir la baja en el Nou Camp de Marcelo, que adelantó su sitio.
Tranquilizó mucho la situación el gran gol de Robben, que aprovechó un centro de Raúl para encarar al portero del Zenit y firmar una precisa vaselina inalcanzable para el meta. Casi al momento, el nuevo técnico del Madrid resguardó a Guti, al que sustituyó por Javi García.
Robben, que ofreció una de sus mejores versiones, le devolvió la asistencia a Raúl, para el 3-0.