Todo ser humano tiene fechas que marcan un sentido en su vida, algunas pueden ser alegres, como su cumpleaños, su boda, su primer beso, etc., pero también hay aquellas que dejan un sabor amargo y que muchas veces son más difíciles de olvidar.
Hablamos de la decepción de ver cómo fuimos eliminados prematuramente del Camino hacia Sudáfrica 2010 cuando todo nos favorecía, un “22 de junio” fecha que jamás será olvidada.
Panamá:
garra y poder. Los canaleros, ya no son aquella selección a la que se le podía llevar de un lado a otro como un maniquí; ha madurado dentro de la cancha y no se deja amedrentar, pero al mismo tiempo, tiene fallas a lo interno de la selección y organización, empezando por la FEPAFUT que deben ser corregidas desde ya, para que por fin podamos alcanzar la victoria y veamos ondear la tricolor de un lado a otro en el mundial del 2014.
Encuentro de ida.
Algo que es cierto es que en casa se deben hacer los goles para ir sin presión al siguiente encuentro, este es nuestro primer error, anotamos solo un gol gracias a la experiencia de Luis “El Matador” Tejada en el Estadio Rod Carew (15-06-2008) sin pensar en lo que faltaba; la ventaja era nuestra, aunque uno es ninguno.
Salvador:
tenacidad y valor. Este equipo al que algunos menospreciaron, no es una selección fácil de vencer dentro y fuera de su hábitat, ha demostrado que “querer es poder”.
Desde el inicio había un ambiente de tensión, amenazas por el uso de la roja y hasta problema para que la sele pudiera practicar y reconocer el campo de juego.
Arbitró, Marcos “Chiquidrácula” Rodríguez , al que en toda instancia se notó de qué lado estaba y no fue objetivo; la ventaja estaba con nosotros, pero no la suerte, el marco contrario se hizo grande o chico a la hora de golear; tuvimos un primer tiempo considerable y siempre dudamos que nos hicieran 3 goles; en el segundo tiempo se bajó la guardia y nos desnudaron al dejarnos sin delantera en un ambiente pésimo; hasta guardia necesitamos para hacer los tiros laterales (algo que no se ve en Panamá), grave y segundo error, pero esta vez no de los jugadores sino de la FEPAFUT, que no supo sacar las carta necesarias y exigir un ambiente seguro para el colectivo nacional y un arbitraje de altura; dejó que nos humillaran dentro y fuera de la cancha y el final ya lo sabemos y para qué recordarlo.
Estadio hostil.
La furia de la Marea Azul y las temidas maras dijeron presente en cada encuentro y, aunque no lo queramos aceptar, intimidaron al contrario.
Ha pasado un año de ese triste episodio que siempre será recordado. En la actualidad casi todo sigue igual; una que otra cara nueva en la sele, pero en conjunto, todo igual, y ni hablar de las otras selecciones Sub-23 y Sub-17 que no pasaron de la primera ronda con todo y técnicos extranjeros “dizque” experimentado.
¿Y el Futuro qué? El futuro es algo que nadie puede saber a ciencia cierta, sólo nuestro padre Dios, pero podemos ayudarlo, planificando con tiempo las estrategias a ejecutar.
En las próximas eliminatorias, uno de los factores en contra serán las edades que tendrán nuestros actuales artilleros y en algún momento se pensará a la hora de elegir al conjunto, que es más importante la Experiencia o la Juventud
El trago amargo ya pasó, pero reitero, necesitamos una Federación y un presidente que se tome el fútbol panameño en serio y, sobre todo, que nos dé nuestro lugar y, principalmente, un técnico de altura con visión futurista (panameño o extranjero) y una buena preparación; ya estamos cansados de escuchar excusas por parte de la federación; así no se gana una competencia y muchos menos se llega a un mundial.