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Un año insólito en el golf


En verdad no recuerdo un año tan extraño como este 2003 en el golf de las grandes ligas, en cuanto a resultados. Lo ocurrido en los dos primeros majors masculinos del año, y ahora en el U. S. femenil, se sale de todo contexto y predicción. Veamos por qué.
Como todos los primeros días de abril y con el olor de las azaleas, tuvimos el primer major del año, el Masters, con el triunfo de un zurdo, pero no el que todos hemos estado esperando desde hace muchos años (Phil Mickelson) sino de un canadiense: Mike Weir.
El, a pesar de ser considerado un buen jugador y de haber abierto la temporada del 2003 con dos victorias ( Bob Hope y Nissan ), no tenía ningún favoritismo ( 66 a 1 en Las Vegas ) para hacerse con la chaqueta verde.
Pues así fue; Weir saltó del montón, a la historia del golf, siendo el segundo zurdo (Bob Charles, británico) con un major en su haber, el primero en ganar el Masters y también el primer canadiense con un título grande.
Llegó junio y con él, el U.S. Open. Tiger, Mickelson, Els, Gossen para no citar sino algunos, nuevamente los grandes favoritos; pues nada de eso, el turno le correspondió al jugador de swing más extraño de los que pisan el tour actualmente y, si me apuran un poco, podría decir que de todas las épocas: Jim Furyk, quien hacía parte de ese grupo de los que son unos buenos jugadores, sin ganar un major. Furyk se salió de allí, instalándose en el sitial de los grandes, cuando nadie lo esperaba.
Y, no contentos con eso, ahora los dioses del golf nos ofrecen una de las mayores sorpresas de todos los tiempos, el triunfo en el Abierto femenino estadounidense de Golf, sin duda alguna la prueba más importante en el golf femenino del planeta, de una completa desconocida: Hilary Lunke, sin palmarés, sin triunfos, en resumen sin nada mejor que haber pertenecido al equipo de la prestigiosa Universidad de Stanford, donde fue mejor académicamente, ya que logró una maestría en sociología. Lo de Hilary lo vimos todos y aún nos parece increíble. Yo tengo que confesar que para la vuelta final no le daba ni la más remota opción de victoria.
Ya instalada en el desempate, me pareció que había sido demasiado a donde había llegado, con una pegada tan corta como la de ella. Pensé que la destrozarían. Me equivoqué yo y pienso que todos. Estando las cosas así, no sé que podemos esperar en el abierto Británico y en el P.G.A, los dos torneos de grand slam que nos quedan.


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125342
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América