Panamá arranca mañana su segunda experiencia en la Hexagonal de la Concacaf, precisamente contra el país vecino, Costa Rica.
Para los panameños, este es un clásico, pero los costarricenses no lo miran de esa forma, para ellos el ribete de clásico o juego muy especial es enfrentar a Honduras o El Salvador.
La suerte está echada, las cartas ya están sobre la mesa, y ahora los cuerpos técnicos de Costa Rica y Panamá, con sus sistemas de juego o estrategias, son los que deberán poner la diferencia, junto a los jugadores, para sacar el resultado.
Panamá no se puede dar el lujo de perder, una derrota como local y en su primer partido no sería un buen presagio, un empate tampoco sería un resultado muy favorable.
Sin duda, Panamá tiene que salir a vencer, es una eliminatoria, y debe pensar que es un clásico en el que se suda la camiseta por ganar.