Deportes

Un coliseo con tu nombre...

Recibí con gran emoción la noticia de que se colocaba nuevamente la placa conmemorativa a la piscina olímpica que lleva mi nombre. Debo ser sincera, pensé


Eileen Marie Coparropa A. (10.deportivo@epasa.com) / -

Recibí con gran emoción la noticia de que se colocaba nuevamente la placa conmemorativa a la piscina olímpica que lleva mi nombre.

Debo ser sincera, pensé que no la volverían a poner. Fue algo que me sorprendió cuando el año anterior fui a visitarla y a mostrarles a mi esposo e hijo la piscina que lleva mi nombre, pero tristemente ese día solo quedaban los huecos en los que una vez, por deferencia de la primera mujer presidenta, doña Mireya Moscoso, y del entonces director del antiguo Instituto Nacional de Deportes (Inde), Roberto Arango, me confirieron este honor en el año 2003, justamente hace 10 años.

En el día de hoy, deseo agradecer al director de Pandeportes, el licenciado Javier Tejeira, a la ministra de Educación, la señora Lucy Molinar, al director técnico, Lenín Picota, y a todas las personas que de una manera desinteresada se preocuparon porque la placa fuese reinstaurada en su lugar original.

Si tuviese que escoger nuevamente un deporte, de seguro volvería a la natación.

No solo están honrándome a mí, están honrando a todas las mujeres deportistas de Panamá, y reafirmando que en Panamá el deporte también se destaca por las femeninas. No sé si será casualidad, pero no recuerdo que ningún coliseo deportivo tenga un nombre femenino, lo que para mí es un doble honor: un coliseo con nombre de mujer, nombrado en un periodo en el que la presidenta fue una mujer. Que nos honren con esa distinción, definitivamente es un compromiso personal, que refuerza que el ser distinguido significa mantener los valores y procurar que quienes lleguen a esa piscina también aspiren a que, algún día, por sus logros y triunfos deportivos, se merezcan igual distinción.

Aunque en esta segunda ocasión no pude estar allí, con solo ver las fotos me lleno de mucha emoción y lindos recuerdos. Fue aquí donde empecé mi futuro, cuando a la edad de 7 años participé en mis primeras novatadas que organizaba el Club de Leones de Panamá, representando al Club Tiburones del Club de Montaña. Aquí me colgué mis primeras medallas nadando en 50 metros, que es la distancia de la piscina olímpica.

Pienso en los miles de atletas que han recorrido esas mismas distancias para practicar y competir por el deporte de mis pasiones. Pero si algo que la piscina nos recuerda a todos no es solo la adrenalina de la competencia, sino la algarabía de padres, aficionados, entrenadores y nadadores que le dan vida a ese coliseo diariamente. Lo hacen a medida de sus gritos, sus porras y los sonidos particulares de cada cual; silbidos espectaculares e inolvidables como el auténtico de Francisco Londoño. Allí fue donde aprendí a competir, donde lloré, gané, perdí, me reí y donde hice muchos amigos de todas las edades, algunos de los cuales todavía se mantienen activos, ya sea como atletas, entrenadores o como papás, llevando a sus hijos de la mano para que practiquen el deporte que nos enseña disciplina, perseverancia, valores, respeto, pero sobre todo que refleja que cuando te impones metas, las puedes lograr.

El deporte me brindó la oportunidad de abrirme camino en el mundo profesional, de recorrer el mundo entero, conocer más de 40 países y diferentes culturas. Que todos escucharan de Panamá, que es justamente lo que mejor hacemos los atletas -ser embajadores deportivos-, y cada vez que tu nombre, la bandera y el Himno de Panamá se escuchan en esos grandes coliseos, confirmamos nuestra calidad de tierra de campeones.

Si tuviese que escoger nuevamente un deporte, de seguro volvería a la natación.

¡Gracias, Panamá!


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América