Deportes

Un cuento de nunca acabar


En un país futbolizado, la seguridad es un aspecto que no puede caminar alejado del fútbol. En Panamá esto no sucede de esa manera y hacia allá debemos apuntar.

Los incidentes sucedidos el domingo en el Bernardo "Candela" Gil de San Miguelito no hacen más que advertir que estamos inseguros en el fútbol panameño.

Empero, ¿de quién es la culpa? Sin dudas que varios son  los responsables. Primeramente, la directiva de Anaprof, que no ejerce la autoridad suficiente para garantizar que los estamentos de seguridad amparen los partidos y que, por no retrasar el calendario, permiten que los mismos se disputen a la buena de Dios.

 

En segundo lugar, le cabe responsabilidad a la cúpula del Sporting, porque ya son reincidentes en esto de protagonizar encuentros con disturbios, pero al parecer toman las medidas necesarias por un tiempo y luego vuelven a lo mismo. 

Señor Arias, con todo respeto, es hora de que empiecen a caer las sanciones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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