Aunque de una forma muy sencilla y humilde, los niños del sector de San Antonio del corregimiento de Tocumen y áreas vecinas, tuvieron un día especial, al celebrarse el pasado 1 de noviembre en Panamá la efeméride dedicada a ellos.
Y la mejor manera en que lo hicieron fue mediante lo que más les gusta a ellos: El juego. Los menores disfrutaron de diversas pruebas atléticas en donde lo que más valía era las ganas de divertirse que competir en sí.
Los pequeñines gozaron con juegos de fútbol, carreras en saco, en los 100 metros, caminata con huevo en cuchara. Los ganadores de los tres primeros lugares en cada categoría fueron premiados con obsequios especiales.
La actividad se realizó mediante la dinámica gestión de doña Evelia Serrano y la ayuda de un grupo de emprendedoras personas como la señora Elda de Bryan, Sebastián Reyes, Domingo Santos, Betzaida Batista, Fulvia Morales, Delia de Vigil, la profesora Eneida Saturno y muchos otros.
Para el éxito del evento se contó con el respaldo las iglesias Católica y la de los Santos de los Ultimos Días (mormones), la Junta Comunal de Tocumen que dirige Mabia de Muñoz, así como de otras entidades y particulares.
Previo a las actividades deportivas, el joven sacerdote franciscano Félix Barba dio su bendición a todos los menores participantes con un sonoro: ¡Vivan los niños!
Cuando una semilla se siembra y cultiva con amor se convierte en una planta robusta y lozana que crece y en su momento da sus mejores frutos. Entre los humanos la niñez y la juventud es la semilla que se pone en el surco para que hunda sus raíces en suelo fértil, se haga fuerte y productiva.
Desde 1969 doña Evelia Serrano cultiva entre los niños y jóvenes, esa noble simiente que hasta el momento ha rendido la mejor cosecha al convertirse ellos en hombres y mujeres útiles con vocación de servicio y bienestar para la comunidad.
El deporte ha sido la semilla que doña Evelia ha dispersado en el nutritivo campo de la niñez y la juventud. Y, justamente, fue su hijo, el fruto de su vientre, quien supo apreciar en su más grande dimensión el trabajo de la señora Serrano.
Siendo aún niño doña Evelia cultivó en su pequeño retoño Eric Vásquez Serrano, el amor por el deporte y la correcta disciplina para encaminarlo por la senda del bien. Eric creció, se diría que tempranamente, pues a los 16 años llegó a "relevar" a su madre como guía y orientador de los demás jóvenes, así como a los niños en la organización de las actividades deportivas.
Los eventos deportivos incluían competencias de atletismo, ciclismo, ligas de fútbol y bola suave. Eric Vásquez, que de adulto llegara a ganarse el apodo de "Guayo" por ser de madera resistente como la del árbol que lleva ese nombre; conservó su espíritu de dedicación total al deporte. Así lo hizo hasta que de forma repentina se adelantó en la senda al más allá al perecer en un accidente de auto el 18 de junio de 2000.
"Guayo" fue un amigo entrañable para la familia de EPASA donde laboró por varios años hasta el momento de su fatal deceso. En esta empresa fue un emprendedor planificador y coordinador de diversas ligas deportivas.
Este inesperado suceso llenó de luto y pena a doña Evelia Serrano al perder a su único hijo varón. El golpe dejó un hondo vacío en su acongojado espíritu. "Antes de irse a trabajar él pasaba donde ella que siempre le guardaba comida aunque Guayo hubiera comido ya en su casa. El se despedía y ella se lo encomendaba al Espíritu Santo".
Quizás por algún motivo y misterio el Espíritu Santo se lo llevó. Ahora su madre honra su recuerdo y memoria continuando el trabajo que ella misma le enseñó: Sembrar la buena simiente entre los niños y los jóvenes.
Un día con los niños
Desde 1969 doña Evelia Serrano cultiva entre los niños y jóvenes, la buena simiente que hasta el momento ha rendido sus mejores frutos