EL FÚTBOL regresa el próximo mes al Estadio Nacional Rod Carew, un escenario donde en el 2002 Panamá clasificó por primera vez a un Mundial Sub-20 de la FIFA.
Ese recuerdo tal vez sirva de motivación y sea sinónimo de cábala para algunos que quieren ver al fútbol en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Sin embargo, hay que decir que se trata de un escenario hecho para jugar al béisbol, por lo tanto, los jugadores locales y extranjeros se sentirán incómodos cuando pisen por primera vez el terreno del coliseo deportivo que albergará la triangular preolímpica de Panamá.
El técnico Gary Stempel, gestor de la clasificación de Panamá en el 2002, señala que no es ninguna ventaja jugar en un estadio de béisbol.
"Si bien seremos locales, hay que decir que la casa del fútbol es el Rommel Fernández, por lo que los propios jugadores nacionales se sentirán extraños cuando pisen el terreno y tengan que caminar muchos metros para llegar al rectángulo de juego", dijo el estratega.
Stempel agregó que el ambiente es diferente para los jugadores, porque las luces están ubicadas de otra manera y si el estadio no está lleno, el público casi ni se escucha, debido a que el campo de juego está localizado en el área de los jardines.
De igual manera recomendó jugar algún compromiso internacional en el Rod Carew antes de la competencia oficial, para que así los jugadores se vayan adaptando a la nueva plataforma.
A pesar de que sólo una vez se ha utilizado el Estadio Rod Carew para compromisos oficiales, el escenario de Cerro Patacón ha servido en muchas ocasiones para los entrenamientos de las selecciones nacionales. Esto debido a que en Panamá hay pocas canchas de fútbol apropiadas para entrenar.
Del grupo que Guimaraes probablemente convoque para la eliminatoria, hay dos jugadores que participaron en aquel lejano 2002, cuando la Sub-20 consiguió su boleto a Emiratos Árabes Unidos 2003.
Ellos son Christian Vega y Armando Gun, dos baluartes de esa generación, que luchan por un lugar en el equipo de Alexandre Guimaraes.
Queda cerca de un mes para que nuevamente el coloso de Cerro Patacón se vista de rojo y las tribunas se contagien de ese picante que sólo puede producir el fútbol.
Un escenario fro
El terreno de juego queda distante de las graderas, lo que hace que el ruido de los aficionados se escuche lejos.