Los cuentos de Alberto Cabredo son como una sombra de la realidad. Son como del diario acontecer que se desdobla en una dimensión desconocida y toman formas de relatos. Con estética, con coherencia, y últimamente con rapidez y sorpresas.
En La Mudanza, un cuento del libro Soñar que Soñaba, que se va a presentar en la Feria del Libro de Panamá, Cabredo nos toca un asunto que vemos todos los días en los diarios y salen en los reportajes de la tarde, cuando sentados en el sillón de la sala de la casa vemos esos mismos problemas que observamos en horas más tempranas al recorrer la ciudad.
Entonces, el cuento desde las páginas del libro se aprecia como en tercera dimensión. El acoso que sufren los tradicionales barrios que le dieron un rostro y un modelo a la ciudad que enorgulleció a todos.
Allí se retrata la codicia y el afán por hacer edificios tan altos que se asomen a la bahía atrayendo a gente extranjera que pueda pagar precios que solo los Sultanes de las Mil y una Noches podrían cubrir.
De forma ingeniosa y crítica, como debe ser la buena literatura, el lector se da cuenta del drama humano que viven las personas que sufren la invasión del sitio donde vivieron toda una vida. Y que por más orgullo y enjundia que opongan, la casa y ellos mismos terminan por volar en los aires y desaparecer de ese sitio originario. No pueden hacer otra cosa ante la fuerza de los argumentos que le oponen gobernantes y poderosas compañías.
Cabredo también nos habla de algo a lo que los escritores nos obsesiona: la inspiración y la originalidad. En el Relato Original , este escritor, por medio de la exageración, nos cuenta cómo otro escritor se ahoga en un cuarto por la cantidad de papeles achurrados que ha ido acumulando en su trabajo, día tras día. El mensaje de este singular relato es que la simpleza puede ser el camino de obras maestras. Que quizás lo cotidiano puede ser el camino para una buena obra.
En Cabredo se refleja la vida, los defectos de las personas, sus deseos y flaquezas. Este abogado y escritor dedicado no se despoja, en Soñar que Soñaba , de cierto dejo de pesimismo por el quehacer humano, que recorre cada una de sus obras anteriores y deambula y pinta los defectos de una ciudad que hoy cambia rápidamente. Pero Cabredo no solo hace eso, sino que también critica los hechos pasados. Nos trae a personajes sórdidos, mordaces y hasta malvados para contrastar con el dicho popular de que: todo tiempo pasado fue mejor. Al fin y al cabo, las pasiones y defectos de los hombres en esencia siguen siendo los mismos.
O, dígame usted, si no es malvado el asesino de Novela Inconclusa que coleccionaba orejas. Y no le puedo decir más de este asunto, pues corro el riesgo de revelar una ingeniosa trama cuyo desenlace es anunciado por un timbrazo desde la puerta.
En los cuentos de Alberto Cabredo hay algo de realismo sucio. El «Dirty realism») es un movimiento literario estadounidense surgido en los años 1970, que pretende reducir la narración a sus elementos fundamentales.
Cabredo ha alcanzado cierto grado de sobriedad, y es preciso en sus relatos. Son estas dos características que brillan en este estilo literario de relatar.
Sobre el Realismo sucio en Wikipedia, dice que: “Los objetos, los personajes, las situaciones deben hallarse caracterizados de la manera más concisa y superficial posible. En cuanto a los personajes típicos, se tiende a retratar seres simples, vulgares o corrientes que llevan vidas convencionales, en la línea de uno de los grandes referentes del movimiento, el cuentista.
También uno encuentra en [B]Soñar que Soñaba[/B]reminiscencias de cómo era la vida de la parte antigua de la ciudad hace algunas décadas. Eso se nota fácilmente por la cantidad de anécdotas que hábilmente el escritor inserta en sus relatos. La ciudad tenía un folclor propio, eso es algo que se nos ha olvidado.
El maltrato infantil, el abandono y la soledad de los ancianos y lisiados, así como la negligencia hospitalaria, son denuncias que se encuentran en estos cuentos.
¿Que quizás puede tildarse al escritor de pesimista? ¡Y qué!, bueno, creo que la humanidad y nuestra sociedad están en una etapa en que las esperanzas se ahogan. A todo aquel que aplica una lupa para estudiar el rumbo social que toma la humanidad, le suenan las alarmas del pesimismo y pena ajena.
El escritor Cabredo nos lanza un grito de denuncias en un puñado de cuentos bien escritos y entretenidos. Los invitamos a leer este su sexto libro de cuentos.