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Un mundo sin ideales


Es necesario ponerse en perspectiva de lo que ocurre actualmente y dejarlo signado en algún lugar. Esto, para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos aprendan de nuestros errores y no vuelvan a tropezar con las mismas piedras.

Alguna vez escuché, mientras trabajaba para una instancia del Gobierno con fuerte matiz político, que habíamos llegado al “fin de las ideologías”. ¿Qué querían decir con esto? Que el sistema mundial había tomado el camino del pragmatismo y la utilidad fáctica, y no el de las ideas.

En otras palabras, si yo quiero poseer un Mercedez Benz y éste se me ofrece a cambio de que renuncie a mi concepción del mundo, bienvenido sea el Mercedez Benz.

 

Esto, en realidad, lo plantearon Daniel Bell, primero, y Francis Fukuyama después, con tonos más o menos pesimistas. Francis Fukuyama llamó a su artículo más célebre “¿El fin de la Historia?”.

Años después, aunque el libre mercado se ha impuesto como paradigma, creo que es una sinrazón renunciar al pensamiento. Si reducimos la vida al logro de “bienestares”, no es posible perseguir su propósito real: preguntarnos de dónde venimos, quiénes somos realmente, hacia dónde vamos. No debemos renunciar a pensarnos.

Y si no renunciamos a pensarnos, es obvio que no renunciaremos a escribir.

 

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574658
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América