Cuatro días después de verse las caras en la semifinal de la Copa del Rey, Real Madrid y Barcelona vuelven al asalto mañana, sábado, por la 26.ª fecha de la Liga Española, para disputar su sexto “clásico” de la temporada.
La victoria 3-1 del Madrid el pasado martes en Barcelona aún escuece en el bando azulgrana, que despertó al día siguiente sumido en un mar de dudas sobre su estado de forma y capacidad de reacción mientras su entrenador, Tito Vilanova, se recupera de un cáncer a miles de kilómetros de distancia.
Perdida la liga, donde manda el Barça con 12 puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid y 16 respecto al Madrid, el equipo “merengue” ganó en el Camp Nou la posibilidad de pelear otro título en la final (precisamente contra el Atlético), considerable crédito en su eterno mano a mano con el Barça y, sobre todo, tiempo de cara a su objetivo prioritario: pelear por su décima corona continental.
Así las cosas, el “clásico” del Santiago Bernabéu, donde faltará el madridista Angel Di María por sanción, no parece deparar grandes alicientes deportivos, más allá de la posibilidad de dejar un poco más tocado al eterno rival.
El tono vital madridista lo personaliza mejor que nadie su astro Cristiano Ronaldo, en excepcional momento de juego y particular martillo del Barça.
Si la figura de Cristiano se agranda en el tramo clave de la temporada, la del argentino Lionel Messi se ha visto rebajada tras su excepcional año 2012.