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Un orgasmoliterario

El misterio desquiciante de una Santa, centro de atención de Los Art Amantis, unido a la persecución de los cátaros en la Europa del Medioevo, nos conduce a un encuentro de ideas y sentimientos en imágenes fulgurantes.


El erotismo se viste con sensaciones inéditas y un dramatismo lírico exasperante, es el amor de imposibles entre un viejo pintor con aridez creativa y una joven con la energía virginal del agua viva. Ángela nos sumerge en un placer milenario de humedades, en una sensualidad acuática. Los amantes beben su sed como si hubieran caminado por siglos de desiertos, sus pieles arden sin haberse rozado.

Ángela Becerra sorprende con la vitalidad de un estilo sin paradigmas, es la explosión primaveral después de un otoño melancólico. Utiliza los tiempos simultáneos con suspensos laberínticos, cada capítulo está pleno de ansiedades crecientes. Los perfiles de los personajes son profundos con sus antagonismos. Las descripciones del desierto y montañas son hermosas por los tintes poéticos y la musicalidad de una composición literaria excepcional. Los diálogos son expectantes por la intensidad emocional. La trama gira en torno a una alquimia de hilos enmarañados, de un devenir medieval actualizado con enigmas, en un presente contemporáneo envuelto en una intriga de violencias y ternuras. Ángela enamora a los lectores críticos con cuatrocientas setenta y siete páginas inundadas de sentimientos oceánicos.

El misterio desquiciante de una Santa, centro de atención de Los Art Amantis, unido a la persecución de los cátaros en la Europa del Medioevo, nos conduce a un encuentro de ideas y sentimientos en imágenes fulgurantes. El arte y el culto de una secta son los elementos subyacentes del hechizo del amor que obsesiona, en pasajes enajenantes, a una pareja de amantes.

 

Cádiz, Mazarine, Sara, Pascal, Arcadius, Jéremi, Sienna y muchos otros son ejes de un carrusel que gira en un torbellino alucinante. Cádiz es el pintor que después de alcanzar el cenit naufraga en la sequía sensorial y espiritual, el caos existencial que lo agobia es el instigador del descaro. Cínico, vanidoso, cruel, ególatra, oscila entre extremos. Cádiz vivía en un permanente insomnio. Mazarine, con sus excentricidades, es el epicentro de una catástrofe emocional que involucra a muchos, su desolación es abismal.

Lo que le falta al tiempo impone una lectura lenta, meditativa, cada pasaje nos intimida. ¿Que exagero? ¡No! Incluso me quedo corto en mis apreciaciones. La novela es un hito referencial. Tiene potencia genética. La recomiendo para los que desean incursionar en la magia de la literatura. Con Lo que le falta al tiempo, descubrimos un paraíso secreto, llegamos al éxtasis de un orgasmo literario.

Reseña dedicada a Carmen García, lectora sin coordenadas.

 

La estética de la vida.
Desnúdate sin pudores ridículos.

Seamos realistas: pidamos lo imposible.

Las desilusiones son pequeñas muertes.

 

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.

El arte es un instante, el alma.

Demasiada luz efímera no alcanza a iluminar tantas tinieblas.

 

Cuando te has perdido dentro de ti, no tienes más remedio que buscarte afuera.

La vida es un ir y venir de la nada a la nada.

La verdad nunca es única. Hay muchas verdades y no suelen estar en ninguna parte.

Los absolutismos no son buenos.

Es en la sorpresa donde está la vida.

Ya no hay vanguardias. No hay inspiración. Nada nos mueve.


Dolor que no se habla, no muere.

Necesito de la locura para existir, prefiero la alegría de la insensatez.

La estúpida comedia de parecer por no saber qué ser.

Hay sentimientos que se levantan por encima de la razón y del tiempo.

El poder del silencio era inmenso.

Hay demasiados odios y envidias disfrazados de bondad.

Muchas veces te encuentras hechos que nunca acabas de comprender.


No tengas miedo de equivocarte mientras vivas.

El amor está en el beso. Un beso no sabe mentir.

¿Por qué mis ojos sólo pueden nadar en tu cuerpo?

Cuando estoy contigo, mi piel es poseída por tus ojos, tú me la robas mientras me miras.


Era ese sinvivir su más grande excitación.

El amor es el mismo en todas las edades: los celos, las expectativas, las ganas de sentir y poseer.

Los locos de amor no entienden de razones. El amor los arrastra, revuelca, aplasta y ahoga.

Sus labios entraban a orillas de una playa que prometía oleajes.

Un día me abrirás el lugar donde residen tus silencios.

Ser sonido, silencio y nada.

Un vuelo sobre una cascada pulverizada de ternura.

Mi soledad, esa sensación de estar perdido en una inmensidad vacía de afectos.

Un silencio infinito de luz y polvo dorado, teñido de sol y soledad.

La sensación de haber remado en un lago sin agua.


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363084
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América