En días pasados leí y escuché en algunos medios de comunicación sobre la no inclusión de Amílkar Henríquez a la convocatoria de la Selección de Panamá que enfrentará al combinado jamaiquino en Kingston y a Honduras en el Rommel Fernández este mes de marzo.
Surgieron interrogantes en mi cabeza ya que Amílkar es un jugador habitual en la selección de fútbol nacional, y no le encontraba sentido alguno a su no inclusión en la convocatoria del equipo que dirige Julio Dely Valdés. Como jugador empecé a responder algunas de mis interrogantes, basándome en la experiencia que he adquirido como profesional en diferentes camerinos, pero como fanático no quedaba satisfecho, ya que decía: Amílkar es un jugador clave en la selección y la única forma de quedar fuera de una convocatoria para un jugador de ese tipo es por un caso de indisciplina serio o muy grave, y si ese fuese el caso, ya todos los medios de comunicación manejarían la información o en todo caso el técnico lo hubiera dicho.
Me sorprende que no se haya dicho nada del asunto, y peor aún que se estén creando rumores muy mal intencionados sobre la no inclusión de Amílkar, pasando por alto el hecho de que no se trata de cualquier jugador, sino de uno que es fundamental en el funcionamiento de nuestra selección. Ahora bien, yo soy pro Dely, yo fui uno de los que desde el inicio declaró que Julio era el indicado para dirigir nuestra selección, y aún considero que es quien nos llevará a Brasil 2014, pero debo reconocer que la no inclusión de Amílkar Henríquez para estos dos partidos contra Jamaica y Honduras fue un desacierto.
Julio debe entender que un buen líder hace algunas veces de padre de familia que busca corregir en AMOR la rebeldía de sus hijos; otras veces, de consejero, hablando a jóvenes que no entienden su propósito en la vida (en el equipo), y con sus consejos los hace entender por donde deben ir; en ocasiones también debe hacer de general, imponiendo la disciplina.
El liderazgo efectivo debe tener todas las herramientas necesarias para guiar las mentes y los corazones de cada uno de los jugadores hacia un objetivo único, en este caso el clasificar al Mundial de Brasil 2014. No tenemos tantos jugadores de gran nivel como para privarnos de jugadores que son fundamentales en la selección. El caso de Amílkar tuvo muchos días para solucionarse, un café o un almuerzo en Medellín o incluso una llamada de teléfono pudo haber resuelto cualquier malestar del técnico hacia el jugador o del jugador hacia el técnico.
Se nos aproximan dos combates vitales para nuestras aspiraciones de clasificar a un mundial por primera vez y considero que no incluir a Amílkar no nos hace mas fuertes, sin duda alguna nos merma.
No se trata de algo personal el caso de Amílkar; si fuese cualquier otro jugador de la “sele” y sobre todo cualquiera que su rendimiento sea fundamental para nuestro equipo, me expresaría de la misma forma. Debemos sumar gente, no restar, debemos valernos de jugadores con capacidad, compromiso y pasión por nuestra selección y no debilitarnos a nosotros mismos creyendo que somos militares que debemos imponer disciplina, porque la disciplina sin amor es resentimiento en forma de castigo.
“Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros”. Proverbios 11:1.