El estadio Rommel Fernández, el templo del fútbol nacional, toma vida cada vez que nuestra selección de fútbol tiene un obstáculo que sortear. Pero lejos de eso, el estadio es un lugar tranquilo, donde los ruidos de los trabajadores retumban entre las paredes del estómago de este “gran gigante”.
El interior es poco conocido por los amantes del fútbol, que solo se centran en el gran engramado y sus once guerreros escarlatas.

Pero lo interno del estadio también tiene vida. Este hervidero rojo no se queda solo cuando no hay partido, sino que está acompañado por unos gigantes que custodian el fortín rojo. De seguro ese infierno rojo lo viven los equipos que nos visitan, desde su salida del camerino.
Resulta que Panamá ahora juega desde el minuto cero, a tal punto que la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut) se ha sumado a esta intimidación del rival.

Dirán, ¿cómo lo hacen? Fácil. Los túneles hacia los camerinos están resguardados por nuestros gigantes. Colosos como Felipe Baloy y Román Torres, dos titanes que guardan a nuestro portero Jaime Penedo. Ellos son algunos de los que más presencia tienen.
El recorrido de nuestros rivales, al salir del camerino, comienza viendo el rostro de pocos amigos de Baloy y a la muralla de Penedo. De verdad son intimidantes estas fotos de nuestros guerreros.

A medida que se sigue caminando en la “pequeña milla verde”, nuestros rivales se rascan la cabeza con una foto de Román Torres presionando a un rival que huye con la pelota para no enfrentar al panameño que lo persigue como lo hace el león a su presa.
De la fuerza de Torres y la seguridad de Penedo, los delanteros bajan su ritmo cardiaco, aunque ahora los defensores rivales deben temblar al ver al escurridizo Alberto “Negrito” Quintero sacándose a tres jugadores y encarar el gol, a Armando Cooper dejando regado a sus marcadores, Luis “Ruso” Barahona tirando un centro, que pudo terminar en gol y a Blas Pérez sacando un remate con una mirada intimidante.
Aunque al final del túnel, antes de salir a la cancha, las cosas bajan un poco de nivel, la bienvenida al campo de batalla la da una foto de Baloy con el brazo estirado, que te dice “bienvenido al calvario” y una de Penedo con la mirada fija y un mensaje subliminal como “lo que te espera es sufrimiento”.
La otra cara de la moneda.
De las fotos intimidantes de nuestros guerreros, pasamos al otro lado del túnel, específicamente hacia el camerino del local. Acá las cosas son diferentes, se deja de lado las imágines de fuerza por las fotos de aliento, de pasión, de momentos alegres.
En este lado, el caminar se hizo más lento. Y es que ver la imagen de la afición panameña apoyando al equipo es impresionante. La alegría de cada gol marcado por los nuestros, gol que regala alegría a un pueblo que necesita momentos alegres, deja sin palabra.
El camino es corto, tres o cuatro fotos te llevan a la puerta del camerino de nuestro orgullo, la selección de todos, la Roja.
El camerino estaba cerrado, en un abrir y cerrar de ojo, como por arte de magia apareció la llave que nos llevó al interior de ese lugar sagrado, donde solo habitan nuestros titanes rojos.
La puerta se abrió, con algún pequeño rechinido de sus visagras, pero al frente mío apareció el primer toque psicológico de parte del técnico nacional.
Era una estrofa de canción de ese gran cantautor panameño Rubén Blades.
Una pared inmensa cubierta con un fondo negro y letras blancas “bold” resonaban en mi mente apenas entré “Patria son tantas cosas bellas. Son las paredes de un barrio, es esperanza morena; es lo que lleva en el alma todo aquel cuando se aleja. Son los mártires que gritan bandera, bandera, bandera!”.
Como un guardián de la estrofa de la canción “Patria” había una dedicatoria de Blades a los jugadores. El “maestro de los personajes ficticios”, como se le conoce a Blades, fanático de la selección, se tomó su tiempo para darle un pedazo de su historia a la selección.
Al lado derecho de esas paredillas, una foto gigante del gol de Blas Pérez frente a Canadá y al técnico Julio César Dely Valdés celebrando el gol con euforia, gol y victoria que nos puso en el Hexagonal final de Concacaf.
En ese camerino, recubierto de grama artificial, aún se sentía en el ambiente un sentimiento de lucha, de gloria, de batallas ganadas y perdidas. Solo nuestro emblema tricolor, ese con el que salen los jugadores, era el vestigio de esa batalla frente a Honduras, en la que se logró un empate, ese viernes 12 de octubre.
Aunque había moléculas de sacrificio, reinaba la paz. Esa paz que quiere mantener el técnico Dely Valdés alrededor de su elenco en ese camino hacia la cita mundial.
Costos e iniciativa.
El recorrido por los túneles del Rommel Fernández también nos dio la oportunidad de saber de dónde surgió esta iniciativa.
Resulta que Luis Moreno, miembro primordial del “marketing” de la Fepafut, nos atendió y nos contó que la iniciativa fue del técnico panameño Julio César Dely Valdés.
“Bueno, un día de la nada, Julio nos dijo: ‘Quisiera que el camino de los jugadores rivales no fuera tan placentero, tenemos que intimidarlos desde que salen del camerino’, y así nace la idea”, manifestó Moreno.
Agregó que al pedido del técnico, el departamento de “marketing” se puso a trabajar y surgió esta idea. “Es algo intimidante. Imagínate tú que salgas del camerino y lo primero que ves es al capitán de la selección con cara de pocos amigos, aunque es un tipazo, esto intimida. Y más adelante te encuentras a Román con un rostro de perro de caza, a mí me entraría pánico”.
Sobre los costos de todas las remodelaciones de los túneles, Moreno señaló que se pudo gastar 25 mil dólares, de los cuales un 75% es intercambio con algunas empresas.
“Todo es a base de intercambio con algunas empresas. Los trabajos se pagan con publicidad en la cancha, en realidad es un trabajo costoso, pero no ha salido mucho de las arcas de la federación”, dijo.
En tanto, Moreno adelantó que vienen más mejoras en los túneles del estadio para que sea lo más confortable para los jugadores de la selección.
“Los camerinos, pensamos en revestirlos con más grama sintética y poner un piso antirresbalante para mayor seguridad de los jugadores, cuando entran a las duchas. Además se planea instalar bocinas, estas serán donadas por una empresa patrocinadora”, manifestó Moreno.