Estadísticas de la pelea Entre Mthalane y Núñez
2- oficiales tenían arriba en sus tarjetas a Mthalane en el séptimo “round”, extraoficialmente.
- sola vez cayó el sudafricano Moruti Mthalane. La caída fue en el tercer asalto.
- derrotas ha sufrido en su carrera el panameño Ricardo Núñez, todas por la vía del cloroformo.
La arena Roberto Durán explotó de júbilo y emoción. Los vasos, el líquido de los refrescos y el hielo de las cubetas volaban por los aires, luego de que más de 500 personas celebraban lo que reflejaban sus pupilas. En la lona sentado de glúteos, para sorpresa de muchos, estaba el sudafricano Moruti Mthalane, el campeón mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Nadie se lo podía creer. Mthalane, el orgulloso cazador que puso al borde del nocaut al panameño Ricardo “El Matemático” Núñez en el primer “round”, se había convertido en una presa indefensa. Sus ojos, que fueron de furia en el primer acto, lucían desconcertados en el tercer capítulo, cuando miraban desde lo más bajo del ensogado la cuenta del árbitro estadounidense Kenny Chevalier.

En la otra esquina estaba “El Matemático”, la presa transformada en un cazador hambriento. En su rostro se reflejaba la gran puerta que había abierto con sus poderosos puños, después de estar a un paso de ser aniquilado en los primeros minutos de la guerra, celebrada durante la madrugada del domingo.
Mthalane recobró su posición vertical a la cuenta de cinco. Tambaleante, levantó sus puños y le indicó al tercer hombre del cuadrilátero que estaba listo para volver a la guerra. Para su buena fortuna, a los dos segundos de reanudada la acción, la campana le puso fin a su pesadilla.
“El Matemático” regresó a su esquina con el rostro irradiando confianza. Sabía que tenía a Mthalane mal- herido, pero lastimosamente, no lo pudo aniquilar porque la caída se había producido nueve segundos antes de que acabara el tercer asalto.
Al parecer, Núñez había encontrado la fórmula para vencer a Mthalane. La pelea cuerpo a cuerpo, utilizando los ganchos cortos le había dado dividendos, tanto en el segundo como en el tercer capítulo.
Faltó agresividad.
El minuto de descanso había llegado a su fin. Núñez se ponía de pie e inmediatamente la campana, que daba inicio al cuarto asalto, estremecía todo el coliseo.
De repente, el árbitro se interpuso en el camino del panameño. Y es que la esquina de Mthalane, encabezada por su entrenador Nick Durant, aún no bajaba del “ring”, quizás como una estrategia para darle unos segundos extras de recuperación a su protegido.
El árbitro no fue enérgico con Durant. Y es que esperó, pacientemente, a que Durant desapareciera su humanidad del campo de batalla.
La guerra se reanudaba y, para sorpresa de muchos, “El Matemático” se mantuvo pasivo, a pesar de que sabía que su rival había sido herido casi de muerte minutos antes.
Las combinaciones del panameño llegaban con claridad a la anatomía del sudafricano que, inteligentemente, caminaba hacia atrás, tratando de recuperarse por completo.
Y así lo hizo. Ya para la quinta vuelta, el campeón mundial hizo los ajustes necesarios para mantener la pelea a distancia. Y es que fue este plan el que lo llevó a enviar a la lona a su oponente en el primer asalto, luego de conectarle una recta larga al rostro.
Mthalane usó en repetidas ocasiones el “jab” para tomar distancia y enseguida enviar los cruzados, que en varias ocasiones encontraron destino, pero “El Matemático” seguía de pie.
Alentado por el respaldo de la afición y su inquebrantable espíritu de guerrero, “El Matemático” trató para el sexto acto volver al patrón que le había abierto la puerta del triunfo tres “rounds” atrás. Sin embargo, el africano se lo impidió. Su mayor experiencia y condiciones físicas, poco a poco se iban imponiendo dentro del cuadrilátero.
El séptimo fue un calco del “round” anterior con Mthalane hacia adelante y Núñez tratando de contraatacar, aunque sin fortuna.
Evidentemente, la mayor velocidad y puntería de puños del africano parecía hacer inútil el esfuerzo del panameño, que se mantenía de pie gracias a su gran corazón de indomable.
El triste desenlace.
El estallido de la campana le daba la bienvenida al octavo asalto. Mthalane se presentaba cada vez más fuerte y con mucha hambre de victoria, mientras que Núñez respiraba por la boca. Su rostro lucía cansado y sus golpes ya no tenían potencia.
Mthalane sabía que era cuestión de tiempo, y es que conectaba a placer a su rival, que poco hacía para esquivar los potentes “bombazos” que le lanzaban.
Fuertes combinaciones seguían explotando en el rostro del istmeño. El castigo era brutal. Alguien tenía que detener la paliza. Ni siquiera la esquina se apiadaba ante semejante golpiza.
El árbitro no quería intervenir, quizás para no quitarle la oportunidad al púgil local. Pero fue tanta la masacre, que se interpuso al ver que “El Matemático” recibió 16 golpes seguidos al rostro sin respuesta.
Fue tanto el castigo recibido que “El Matemático” se desplomó entre las cuerdas, para luego quedar guindado como un trapo y enterrado de cabeza por fuera del “ring”.
El púgil sudafricano salió hacia una esquina a celebrar con los brazos en alto. El desenlace se había producido a los 2:41 minutos del octavo asalto.
Núñez, por su parte, seguía en la lona enterrado de cabeza. Su esquina y hasta el propio entrenador del monarca mundial mosca de la FIB lo ayudaron para colocarlo nuevamente dentro del ensogado.
La asistencia médica ingresó. Había preocupación dentro del coliseo por la forma como había caído Núñez. Minutos después, el panameño se levantó y recibió al instante los aplausos del respetable público por la garra y coraje que había demostrado en el combate estelar de la velada “El Desafío Final”.
Defensa exitosa.
Esta fue la cuarta defensa que realizó con éxito Mthalane, todas por la vía del cloroformo, de su faja mundial que ganó el 20 de noviembre de 2009 ante el mexicano Julio César Miranda.
El sudafricano quedó con récord de 29 triunfos, 20 nocauts y dos derrotas, mientras que Núñez dejó su palmarés en 24 victorias, 20 nocauts y tres derrotas.