Fin de la temporada 2006. Las mieles del triunfo eran saboreadas por el panameño Mariano Rivera, quien en su segunda temporada en las Grandes Ligas y con sólo 26 años de edad, había conquistado su primer anillo de Serie Mundial con los Yanquis de Nueva York.
Sin embargo, aunque parezca increíble, en medio de esta alegría, nadie podía imaginar que Rivera ya había dado cinco pasos a la conquista del templo reservado para los grandes cerradores en el béisbol de las Grandes Ligas: los 500 salvamentos.
Hoy (sin incluir la jornada de anoche), el orgullo de Puerto Caimito está a siete rescates de llegar a la mágica cifra de los 500, un lugar en que sólo descansa el aún activo taponero de los Cerveceros de Milwaukee, Trevor Hoffman (567).
Muchos han sido los que han tratado de conquistar esta cifra. Grandes taponeros como Lee Smith (478), John Franco (424) y Dennis Eckersley (390) han tenido entre ceja y ceja este objetivo dorado; sin embargo, el peso de los años y las lesiones llevaron a que le dieran la espalda a esta misión suicida.
Pero no el serpentinero panameño, quien con 39 años de edad y 15 temporadas, se mantiene, no sólo firme a la conquista del objetivo, sino decidido a superarlo.