Tiger Woods se aproxima a la frontera vertiginosa de los 40 años -cumplirá 38 años el 30 de diciembre- en plenitud, intacto, recompuesto al detalle en amor, salud y golf que le convirtieron en el referente de 2013.
La reconversión de “El Tigre” y su escalada al número uno mundial han sido los sustantivos de un año intenso de golf. Su dominio, no obstante, no ha sido pleno y sí distinto a su etapa omnipotente antes de sus lesiones y escándalos sexuales.

Este año, Tiger dejó escapar el triunfo en los cuatro Grandes, pero comenzó en el tercer puesto del escalafón y lo cierra en la cumbre.
La esquiadora Lindsey Vonn probablemente sea la persona que más haya tenido que ver en el repunte de Woods. En marzo, la pareja hizo público su noviazgo.

“Queremos ser tratados como una pareja normal y continuar compitiendo como atletas”, adelantó el golfista, que por entonces ya pisaba la cumbre ante el frustrante descenso del norirlandés Rory McIlroy.
El póquer del grand slam es verdad que dejó fuera a Tiger Woods, para descubrir los triunfos del australiano Adam Scott (Augusta), el inglés Justin Rose (Abierto de Estados Unidos), Phil Mickelson (British) y el también estadounidense Jason Dufner (US PGA).

Sin embargo, los propios jugadores del Tour estadounidense, que es el circuito más importante del mundo, señalaron en septiembre a Tiger como el mejor del año.
El californiano había sumado cinco victorias (Farmers, Memorial, Arnold Palmer, Cadillac y The Players) y acabó, también, como número uno en la lista de ganancias (8 millones 553 mil 439 dólares).

La carrera sigilosa y meditada de Tiger tuvo competidores que sí hicieron mucho ruido, y que hallaron en 2013 su plataforma de lanzamiento.
El sueco Henrik Stenson logró ser el primer golfista en ganar la FedEx Cup en los Estados Unidos y la Race to Dubai en Europa.
En cuanto a Adam Scott, no solo conquistó para Australia la primera chaqueta verde de Augusta, sino que se situó segundo de la lista mundial, tras el rastro de Tiger.
A pesar del resurgimiento de Tiger en 2013, el californiano todavía tiene una gran prueba que pasar y es la de romper la maldición de 5 años sin conquistar un torneo grande. El último lo conquistó en 2008, cuando venció en una apretada final a Rocco Mediate en el Abierto de Estados Unidos.
Los récords son otro asunto pendiente para Woods, este año con las cinco victorias que registró quedó a tres triunfos de igualar la marca de más victorias en el circuito del PGA Tour, que le pertenece a su compatriota Sam Snead, con 82.
Recientemente Tiger aseguró que no tiene interés en superar a Arnold Palmer en cantidad de Masters.
“No voy a romper el récord de Arnold”, dijo Tiger.
Palmer estableció la marca en 2004, cuando jugó su 50.° Masters seguido.