Esta no es una carta al Niño Dios ni nada que se le parezca. Se trata más bien de una serie de peticiones que responden al clamor de muchos hípicos que, a pesar de todo, siguen fieles al espectáculo y concurren semanalmente a las instalaciones del hipódromo.
Aunque no se trata de una carta de Navidad, si esperamos que pronto alguien ilumine al o los responsables de poner las señales de las carreras en los monitores de la planta baja ubicada en la tribuna principal, en donde hay aproximadamente doce aparatos, la mayoría de los cuales proyectan las carreras nacionales y uno que otro proyecta hipódromos (ejemplo Golden Gate) que no puede ser apostados en ese sector del hipódromo.
Suponemos que es la misma persona o departamento responsable del sistema de audio. Aunque hay personas, como quien suscribe, que nos guiamos por los colores de las chaquetas y los mandiles, es obligación del hipódromo que el sistema de audio sea perceptible.
Hace más de dos meses, el baño principal de varones ubicado en el Estacionamiento Familiar no cuenta con iluminación y ahora resulta que se construyó una cerca perimetral y solo se dejó abierta una puerta para la salida y acceso de los vehículos. ¿Tentando la desgracia?
Sobre la atención que se recibe en las ventanillas de apuestas, podemos escribir un libro. Los apostadores tienen que lidiar con el estado de humor de quienes están obligadas a atenderlos y además de ello padecer las consecuencias de su falta de concentración y los consecuente errores a la hora de “ponchar” las jugadas.
Ojalá alguien se digne en acabar con semejante desorden, no solo porque es tiempo de Navidad, sino porque es justo y necesario.