Sin zapatitos de cristal y paseando por Beverly Hills en una moderna limusina, en vez de carroza, vale comparar a Hilary Duff con la historia de cenicienta en una versión más contemporánea, viviendo un verdadero cuento de hadas en la realidad, rodeada de la fama que ganó entre los adolescentes.
Con jeans y camisa colorada, en vez del vestido de gala, está prolijamente maquillada y a falta de una, lleva cuatro pulseras diferentes en la muñeca, además de un anillo de fantasía que hace juego con los aros. Típica jovencita de 17 años que no precisa salir corriendo cuando suenen las doce campanadas. El éxito parece proyectarse mucho más allá de la medianoche; no sólo con la música sino también en cine, con la nueva película "The Perfect Man" y otra filmación al lado de su hermana Hayle.
Tocando temas más personales que el trabajo, la entrevistamos en el Hotel Beverly Wilshire, descubriendo el tierno y cálido perfil de una de las ídolos más jóvenes de Hollywood.
Supongo que si quiero encontrar tiempo para salir con chicos, lo hago. Si encontrara alguien que me interese lo suficiente.. Pero no voy a una escuela como otros chicos de mi edad. Trabajo todo el tiempo. Me resulta más difícil encontrar esa persona.
Tengo mi propio ideal de hombre: alguien con un estilo de personalidad que se conecte conmigo, que sea sincero y me atraiga físicamente. No sé si lo encontraré, pero así me lo imagino.
No, no, para nada me interesan.
Me gustaría creer que existe el amor a primera vista, pero no es algo que haya experimentado todavía. A lo mejor pueda responderte cuando me pase.
Tenemos una relación excelente con mi hermana, Hayle. Con ella hablamos de todo y nos damos consejos, mutuamente.. Y me da pena cuando veo otras amigas que no se llevan bien con los hermanos. Compiten o no se ven nunca. Nosotras somos las mejores amigas. Compartimos mucho.
Además de las canciones que Hayle compuso en "Metamorphosis", escribió otras en el CD que ya saqué. También compusimos un tema, juntas; ella abre mis espectáculos y cantamos una canción a dúo.
Claro. Con mamá estamos de acuerdo en la mayoría de los temas sobre lo que está bien o está mal. Por supuesto tenemos pequeñas peleas algunas veces.
Definitivamente crecí mucho más rápido. Me siento más adulta, pero hay momentos en que estoy con mis amigas y me comporto bastante estúpida, ni siquiera como alguien de 17 años.
No creo que haya perdido nada y me siento con suerte de vivir así, con mi trabajo. Te repito: No lo cambiaría por nada del mundo. Yo tampoco crecí entre amigos normales, porque la mayoría también estudiaron en sus casas y tenemos más puntos en común.
Cuando son muchos, no me pongo nerviosa. Al contrario. Los nervios me vienen frente a 300 personas. Mis espectáculos agotan las entradas y el pánico lo tendría si no vendiera, pensando que la gente no me quiere ver. Pero es grandioso el sentimiento de saber que la gente viene a verme a mí, a escuchar mi música. Es un incentivo, para hacer las cosas bien. En Los Angeles, en Wango Tango, estuve frente a a 120.000 personas. Ahí sí que me puse súpernerviosa.