La lectura habla de la cultura o conocimiento de una persona o de un pueblo.
En Panamá, esta semana será el encuentro de muchas culturas y expresiones en la Feria Internacional del Libro, una iniciativa fresca que nos permite un intercambio con lo que ocurre fuera y dentro de nuestra frontera.
Y es que el sentimiento que despierta la buena lectura supera cualquier diferencia.
No la limitan las creencias, sentimientos o procedencia de quien escribe o la fuente inspiradora de su poesía.
El mensajero puede ser tan opuesto a nosotros, pero lo que trata de transmitirnos, la enseñanza, es lo que nos cautiva.
Y es eso la lectura, la esencia pura del conocimiento, de las vivencias, del descubrimiento, del deslumbramiento que produce, de diferentes formas, en cada mente abierta al conocimiento.
Los panameños tendremos este año una nueva oportunidad, del 22 al 26 de agosto, de departir con los protagonistas y sus obras, como de disfrutar de ese maravilloso intercambio, que será con un país ligado a un momento de nuestra historia y de la humanidad.
Francia, el país invitado, presentará de su extensa producción, temas desde filosóficos hasta infantiles.
Serán cinco días de encuentro con la danza, música, poesía, canto y el reconocimiento al talento nacional.
Un lucido homenaje para destacar también la importancia de los valores que han perdurado por más de tres siglos, resumidos en tres profundas palabras: igualdad, libertad y fraternidad.
Pero toda esta celebración en el Centro de Convenciones Atlapa, tendrá su máximo brillo cuando los estudiantes vayan acompañados de sus maestros, profesores o con sus padres o amigos.
Será una época de despertar el espíritu por descubrir más que por destruir y por cautivar al asombro y derrotar al hastío.
Escoja uno o varios días, los disfrutará.
“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta”. André Maurois.