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Una d'e9cada es suficiente

Solo cuatro derrotas en 54 peleas son parte del historial boxstico del experimentado excampeón.


EL 8 de noviembre de 1997, el estadounidense Evander Holyfield provocaba un nocaut técnico a su favor, unificaba los títulos pesados de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), y destronaba a su compatriota Michael Moorer.
Casi una década ha transcurrido desde que Moorer se puso su último cinturón mundial.
Ahora el veterano boxeador, quien cumplirá 40 años el próximo noviembre, quiere volver a la gloria y para eso desea hacerlo desde Panamá.
"¿Por qué no volver a ser campeón? La verdad me encantaría esa oportunidad nuevamente", expresó Moorer, quien está en nuestro país para participar en el Festival Latinoamericano KO a las Drogas.
"Panamá es un lindo país, como me lo habían dicho", manifestó Moorer, quien es una persona de pocas palabras.
Michael Moorer tal vez no sea el nombre más sonado del boxeo mundial en la categoría pesada, pero en realidad tiene sus méritos.
En sus primeros tres años como boxeador profesional, el púgil de 6 pies, 2 pulgadas, noqueó en fila a 26 contrarios, es decir que desde 1988 a 1991 "anestesió" a todos sus rivales.
En ese periodo se convirtió en el primer campeón semipesado en la historia de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), venciendo al jordano Ramzi Hassan.
Luego de coronarse como campeón pesado, unificó en abril de 1994 con Holyfield, a quien venció en fallo dividido. Para desdicha de él, George Foreman lo destronaría en su primera defensa y de paso puso fin a su racha invicta.
Volvió a ser campeón en 1996, pero en la versión pesada de la FIB.
Moorer reconoce que sabe poco de Panamá y de su boxeo, aunque como todos en el planeta, tiene como único referente a Roberto "Mano de Piedra" Durán.
"La verdad es mi primera vez por estas tierras, pero estoy encantado por estar apoyando una causa como el KO a las Drogas", expresó Moorer.
En el KO a las Drogas los boxeadores no cobran grandes bolsas y gran parte de sus gastos corren por cuenta de sus manejadores.
Moorer siempre guarda silencio, aunque nunca niega entrevistas, una foto, un autógrafo o una disimulada sonrisa.
El púgil pesado entrenó ayer en el gimnasio del Hotel Venetto, sin grandes bombos y platillos, y casi desapercibido.
Y es que más allá de lo benéfico del evento, Moorer en su silencio sólo oculta su verdadero deseo: impresionar para aspirar a una corona. Su rival será su compatriota Rich Boruff, invicto en 18 peleas, un empate y 10 ganadas por nocaut.
Moorer no vino a jugar a Panamá. "Vine a noquear o destruir", esa fue la sentencia de Moorer sobre cómo piensa ganar la pelea.
Mientras llega la hora del combate en el tinglado del Centro de Convenciones Figali, este jueves 16 de agosto, Moorer trabaja bastante concentrado y encantado de estar en un país muy bonito, tal como se lo habían descrito.
La edición de Revista 10 de este jueves 16 de agosto será dedicada, en gran parte, a la programación boxística "KO a las Drogas", que se realizará en Panamá ese mismo día. Reclame la suya totalmente gratis con la compra del Panamá América.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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