Aunque reclamarles a los árbitros por las decisiones que toman, en algunas jugadas, sucede con cierta frecuencia en las Grandes Ligas, no es común ver a Mariano Rivera reaccionando de esa manera y, mucho menos, hacerlo de manera airada.
Lo ocurrido con el lanzador panameño en el partido del último miércoles entre los Yanquis de Nueva York y los Reales de Kansas City, generó comentarios porque él se ha caracterizado, a través de los años (17 temporadas), por su serenidad tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Lo consideró injusto.
Un batazo que conectó el pelotero de los Reales, Billy Butler, en la parte baja del tercer episodio, fue lo que enojó a Rivera debido a que los árbitros determinaron que era un cuadrangular cuando él y el resto de los Yanquis lo consideraron como un doble de terreno.
Para el cerrador de Puerto Caimito, los árbitros de ese juego tomaron la decisión equivocada y eso, al final, fue determinante para que el conjunto neoyorquino perdiera ante su similar de Kansas City por 5 a 4.
“Eso nos costó el partido. Entiendo que somos seres humanos, pero aún así tenemos la repetición por el televisor”, expresó Rivera al diario New York Post. “Cometemos errores, pero en una situación como esta tienes la repetición. Debes buscar la manera de tomar la decisión correcta”.
El panameño estaba tan enojado que le gritó algunas palabras al árbitro jefe del cotejo, Dana DeMuth, desde el “dugout”. Sin embargo, tanto el director de los Yanquis, Joe Girardi, como el “coach” de la banca, Tony Peña, intervinieron en la situación y evitaron lo que pudo haber sido una expulsión del parque de pelota para el istmeño.
Volvió a ganarles.
El encuentro de esa noche fue ganado por otro lanzador nacido en Panamá, el izquierdo Bruce Chen, quien fue mejorando su desempeño a medida que pasaban los episodios para luego llevarse la victoria.
“Empecé flojo, pero fui tomando un mejor ritmo y comencé a atacar a los bateadores”, indicó Chen a mlb.com. “Cuando tienes una buena defensa hace que quieras tirar ‘strikes’, de modo que salí al terreno a desafiar a los contrarios”.
El capitalino trabajó seis episodios, toleró siete imparables, dos cuadrangulares, tres carreras, tres ponches y tres bases por bolas en esa salida que fue su segunda victoria de su carrera ante los Yanquis.