Deportes

Una envidiable felicidad constante

Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por desatender una regla. La curiosidad los traicionó, pero fueron leales a sí mismos, a su condición humana.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por desatender una regla. La curiosidad los traicionó, pero fueron leales a sí mismos, a su condición humana.

Fuera de las consideraciones religiosas que se puedan hacer sobre si el primer hombre y su mujer faltaron al mandato del Creador y que si cambiaron el edén por la tentación de la carne, el episodio es solo el ejemplo primerizo de lo que los seres humanos hemos buscado por los siglos de los siglos: la felicidad.

Y, ¿qué es la felicidad? Es, simplemente, un estado de conformidad y satisfacción individual que se alcanza cuando se ve cumplido algún propósito y no se perciben amenazas en el entorno. Hay felicidades eternas, las hay efímeras y también las etéreas. Quienes las disfrutan no diferencian entre una y otra, simplemente están felices, y eso es lo que cuenta.

Los panameños somos un vivo ejemplo de esto. Somos felices en todo: en acostarnos tarde y levantarnos temprano; en gastarlo todo y vivir al límite del desespero o con solo sentarnos por horas a escuchar y a repetir las mismas historias, una y otra vez.

Pero nuestra principal felicidad anida en nuestra capacidad de verle el lado bueno a todo, de saber disfrutar los espacios que se nos presentan para distanciarnos de aquellos elementos que puedan interferir el gozo de nuestra felicidad.

Es por eso por lo que durante las fiestas de fin de año el semblante de la mayoría de los panameños es una oda a la felicidad. Asumimos que lo importante es el ahora, porque el mañana no está prometido.

El Carnaval es quizá la prueba más contundente de lo importante que es la felicidad para nosotros. Durante estos cuatro día, todos -a nuestra manera- tratamos de acomodar nuestra agenda a las circunstancias que nos produzcan esa sensación de placer sin la que, aparentemente, no podemos vivir.

En sí causa felicidad apreciar las caras de panameños de todas las edades durante esta época y quisiéramos que la felicidad estuviera siempre de visita en nuestro país y, por ende, en nuestras vidas.

El mundo descubrió que somos uno de los países más felices. Nada nuevo para nosotros que vivimos en el paraíso terrenal del cual es difícil que nos expulsen porque la primera regla que los panameños acatamos es tratar de ser lo más felices que podamos.


fecha edicion
old id
862507
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América