Los fuegos artificiales anunciaban que la fiesta del verano daba inicio. El deporte preferido de los panameños, el béisbol, que todos los años hace que un país lo apoye y abarrote los estadios.
Las largas filas del Estadio Omar Torrijos de Santiago lo afirmaban, todos querían ver cómo sus campeones saltaban al terreno y defendían su título, logrado el año pasado. Solo se escuchaban las palabras de los policías que ordenaban la apertura de todas la puertas del coliseo. Y no se equivocaron al tener más de tres mil almas antes de la ceremonia de inauguración, la cual se dilató, cosa que causó molestia de algunos espectadores. Los minutos pasaban y no se sabía nada. De repente, el presidente electo de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis), Wigberto Quintero, y el director de Pandeportes, Rubén Cárdenas, daban inicio al acto protocolar.
El sacerdote Pedro González dio las primeras palabras, al darle gracias al Creador por brindar una noche perfecta, para que estos jóvenes brindaran el espectáculo. Seguidamente, el presidente de la Federación manifestó su agrado y sorpresa al ver el estadio abarrotado.
Pero todo estaba en silencio, hasta que se mencionó el nombre de Rubén Tejada, primer veragüense en llegar a las Grandes Ligas, al ser ovacionado por sus coterráneos.
Los bailes y la música alegraban el ambiente. Mientras, el público seguía entrando y la fiesta comenzaba. Todos bien identificados, listos para el ¡”play ball”!.
Lo que no faltó fueron las representantes de la belleza veragüense, que engalanaron toda la noche, algo que distrajo a más de uno en el estadio.
De pronto, entraron los árbitros, pisaron el terreno, e indicando que el partido se acercaba y de pronto se dijo... ¡a jugar!
Así dio inicio el XLII Campeonato Nacional de Béisbo Juvenil, y saltaron al terreno los aguerridos Indios y los experimentados herreranos.