No estoy de acuerdo en que jugadores de la talla de Blas Pérez y Gabriel Gómez, sabiendo lo que representan para la selección y el país, se hayan presentado, sobre todo el primero, muy subidos de peso, en el partido del pasado miércoles entre Panamá y Estados Unidos.
Entiendo que están buscando su mejor forma tras su para de más de un mes, pero este no era el mejor escenario para hacerlo. No frente a la “Marea Roja”.
Tampoco los responsabilizo a ellos en su totalidad, debido a que pienso que en ese estado ni siquiera debieron ser citados.
Sin embargo, tras verlos jugar, no tengo nada que reprocharles.
Es cierto, Blas erró varios goles, pero su sacrificio y entrega no faltó.
Igual ocurrió con “Gavilán”, a quien solo hasta avanzada la segunda parte se le notó cansado.
No tengo quejas de ellos, pero que esto no se repita.