Las distintas administraciones que han estado al frente del Hipódromo en los últimos ocho años, incluyendo la actual, han dejado una tarea pendiente.
Desde que se instituyó el "Simulcasting de Eventos Hípicos", las reglas que imperan no han sido del todo claras y esto ha permitido que se practique una discrecionalidad poco recomendable cuando se trata de asuntos de juegos y apuestas.
Hace un par de años se nombró una comisión para que estructurara un reglamento sobre las carreras de simulcasting, pero la misma no pudo rendir su informe debido a que los que promovieron la iniciativa salieron de la administración antes de lo esperado.
Es así como se han dado situaciones en las que, por ejemplo, los acumulados se reparten o se guardan cuando terminan las temporadas de ciertos hipódromos, según el criterio de la administración.
Igual sucede cuando hay acumulados en trifectas, ya que la empresa decide si se jugará en la primera, segunda o tercera carrera, aunque el patrón usual es que haya trifectas en todas las carreras.
Quienes tienen nociones de lo que es apostar y entienden el temperamento de los hípicos, coinciden en que no se puede medir con la misma vara los hipódromos que componen el circuito de California del Sur (Del Mar, Hollywood Park y Santa Anita) con el resto.
Recordamos que la comisión -que no quedó en nada - había planteado la posibilidad de hacer un reglamento con los hipódromos del Sur californiano y otro para resto de los hipódromos.
Este año volvió a evidenciarse esa necesidad, cuando el acumulado que quedó desde principios de mes en Del Mar (más de B/.3 mil) se pondrá a disposición del público hoy, cuando comienza Santa Anita.
No le negamos el derecho a la empresa operadora a administrar el negocio según sus intereses, pero insistimos que en cuestiones de dinero y apuesta no debe imperar el libre albedrío.
Lo recomendable es sentar las bases y las reglas del juego por escrito.
Así no seguirán pululando en el ambiente preguntas como: ¿A dónde quedan los acumulados, mientras esperan la reapertura de algún hipódromo?. ¿Ese dinero es depositado en algún banco?. ¿Si es así, a dónde van a parar los intereses que genere ese dinero (si es que genera algún interés), etc, etc.
En fin, es un asunto estructural que, como anotamos al principio, está pendiente de una solución para la buena marcha de las apuestas y la plena confianza de los hípicos.
Insistimos en que la principal tarea que hay que resolver es la credibilidad, de allí en adelante, lo demás viene por generación espontánea.