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Universidad y democracia

Muchos panameños sentimos un cariño extraordinario por la Universidad de Panamá y nos sentimos orgullosos de ella. Cómo no estarlo si desde 1935 en ella se ha


Muchos panameños sentimos un cariño extraordinario por la Universidad de Panamá y nos sentimos orgullosos de ella. Cómo no estarlo si desde 1935 en ella se ha esculpido y moldeado a la inmensa mayoría de profesionales que han hecho de este país lo que es hoy.

La Universidad de Panamá ha sido, ante todo, un espacio de oportunidades. Una avenida que sirvió de paso a los que teníamos menos posibilidades de escalar profesionalmente y gozar de la movilidad social y, eso, se agradece. De ahí nuestro cariño y respeto por la institución que —con óptica trascendente— diseñaron, crearon y empujaron Harmodio Arias Madrid desde la presidencia y Octavio Méndez Pereira desde la administración, junto a los primeros docentes que acompañaron esta empresa que es casi octogenaria.

Lamentablemente, las últimas noticias que llegan de la “U” no son las mejores. Una profesora nos contaba que estaba a punto de renunciar a su cátedra porque estar dentro de esos predios pasadas la 9:00 p.m. es poner la vida en riesgo.

Después se supo de un plan para establecer medidas de control y evitar que, por un lado, la universidad fuera territorio neutral para los antisociales y, por el otro, evitar que extraños la usaran como lugar de tránsito o refugio.

Se le cuestiona en el reglón académico, más ahora que la competencia se ha tornado feroz, con más de 40 universidades ofertando carreras cónsonas con la realidad universal y en periodos más cortos.

En plano político, la universidad ha hecho mutis. La voz estudiantil apenas se escucha y el control de la administración por una persona, dice poco de la dinámica y el cambio constante que debe caracterizar a una institución de esta naturaleza. Parece menos democrática que antes.

Seguramente la UP tiene más virtudes que defectos y posee todavía mucho que aportar. Sin embargo, si no se abre a la crítica sana, no propicia el libre intercambio de ideas y adapto la persecución como método para silenciar o eliminar a quienes ejercen el disenso, estaría cavando su propia tumba.

La suspensión de Miguel Antonio Bernal y de cualquier persona por emitir su opinión es un yerro que, eventualmente, dará lugar al repudio a la universidad que tanto respeto ha merecido por parte de generaciones de panameños. Rectifiquen.


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967928
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América