Unos 40.000 universitarios en huelga para exigir mayor presupuesto para becas y alimentación iniciaron ayer una protesta nacional que se tradujo en violentos enfrentamientos entre jóvenes y policías.
Medio centenar de jóvenes encapuchados de uno de los planteles más combativos, el de Pedagogía, salió a la calle a primera hora e interrumpieron el tránsito con barricadas incendiarias y lanzaron bombas molotov a los policías, que los reprimió con gases lacrimógenos y chorros de agua.
Los universitarios exigen al gobierno más recursos para incrementar el llamado fondo solidario, que reúne los dineros para becas de estudio y alimentación.
Cristián Rubio, dirigente de la Universidad de Santiago, dijo que en los próximos meses cerca de un millar de alumnos quedarán fuera de las aulas por carecer de dineros para pagar sus estudios.
El ministro de Educación, Juan Pablo Arellano, dijo que el gobierno aportó este año el equivalente a unos 160 millones de dólares para becas y préstamos, y que desde hoy traspasarán otros 5,8 millones de dólares desde el Fondo de Desarrollo Institucional al deficitario Fondo Solidario. Empero, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Iván Mlynarz, respondió que lo que el gobierno hace "es desvestir un santo para vestir otro".
Dirigentes de los universitarios anticiparon que no suspenderán la huelga hasta que el gobierno destine recursos frescos para afrontar las apremiantes necesidades estudiantiles.
Arellano señaló que la solución "nos parece equitativa y oportuna", y recordó que parte del origen del déficit se debe a que los estudiantes universitarios se duplicaron en nueve años Ñde 130.000 a 270.000Ñ y a la crisis financiera internacional.
Las protestas empezaron hace tres semanas y cada día se van plegando más alumnos. Algunos de los planteles en huelga hasta ayer fueron la Universidad Tecnológica Metropolitana, la Universidad de Santiago y la de Chile, en Santiago, y la Federico Santa María de Valparaíso, y de Concepción, en el sur.
En Chile han proliferado las universidades privadas, que se autofinancian, y los planteles estatales también deben generar una parte de sus recursos, lo que ha ido reduciendo el número de alumnos que pueden ser ayudados con becas y créditos.
Los dirigentes estudiantiles afirman que cada vez es más difícil que jóvenes de clase media obtengan becas, ya que los fondos disponibles deben concentrarse en alumnos más pobres.