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Uno, dos, tres… cambio y fuera

"Al brillar un relámpago nacemos…" Gustavo Adolfo Bécquer ¿No ha visto un programa de canal Á, de Argentina? Entonces, asumo que tampoco verá los exquisitos programas


ERNESTO ENDARA (ESCRITOR) / ESCRITOR

"Al brillar un relámpago nacemos…" Gustavo Adolfo Bécquer

¿No ha visto un programa de canal Á, de Argentina? Entonces, asumo que tampoco verá los exquisitos programas de música, literatura y arte que pasan por el canal Films & Arts. Yo me sentiria muy triste si no los pudiera ver. Bueno, el arte no tiene que gustarle a todo el mundo. Pero estoy seguro de que habría bastante aceptación del público por las artes y artistas nacionales. No piensan así nuestras emisoras. Tal vez por eso me sucedió lo que me sucedió.

Verán. Me invitaron a una entrevista por Canal 4 para presentar mis libros premiados en el Miró 2011. Lo pensé cinco minutos. Venció la necesidad de publicitar mis obras (repitamos aquello de que los libros son hijos muy amados de los autores), aburridos de exibirse inútilmente en los supermercados R/S, en Exedra y en los anaqueles de La Cultural de los Fraguella.

¡Mis libros en la televisión! No puedo negarles esa oportunidad, me dije. Y, claro, pensé en los programas de Canal Á, verdaderas joyas de entrevistas a autores, periodistas y artistas argentinos. Programas de media o una hora, llevados por brillantes entrevistadores, cuajados de preguntas y respuestas inteligentes. Vaya, mis libros por televisión y yo hablando hasta por los codos de ellos.

Esa mañana me afeité y, todavía coqueto, recorté mis hirsutos bigotes y me di dos bofetadas de Brut. Me encasqueté mi camisa favorita (de cuadritos rojos) y me puse medias de lana porque en Exedra el aire acondicionado es muy bueno.

Estaba dispuesto a filosofar un poquito, tal vez de más, si me lo permitían, que a eso me empuja "Una mente vagabunda"; decidido a decir mis mejores mentiras, como confieso en "Viviendo de mis mentiras"; por último, estaba listo para halagar a mi fina entrevistadora hasta llegar a "Un final feliz sin otros finales".

Como eran las diez y media de la mañana, le rogué a María por un café y ella le dijo a Juliana, quien enseguida me hizo un capuchino vivificante. ¡Estoy listo! Seguro de que no aburriré a los televidentes. En el cerebro me brincan las palabras, potros desbocados, locos por saltar la valla de los dientes.

Nos sientan en dos banquillos. Me instalo yo mismo el mini micrófono.

—Hablemos del título de su novela: “Viviendo de mis mentiras”.

Dije dos tonterías y quedé esperando las preguntas de peso.

—Gracias por acompañarnos esta mañana.

Habíamos terminado. Todavía brillaba el relámpago.


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848802
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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