La última vez que los Piratas de Pittsburgh tuvieron más triunfos que derrotas en su foja al final de una temporada, Barry Bonds era su toletero y Doug Drabek fungía como el as de una rotación en la que figuraba un nudillero novato llamado Tim Wakefield.
Eran los Piratas de 1992, es decir, del siglo pasado, y tuvieron una temporada ganadora. Tras años de miseria, el equipo actual de Pittsburgh hará lo propio.
“Esta es una ciudad amante de los deportes, habitada por la clase obrera. Ama a la gente que trabaja duro, pero quiere también tener triunfadores”, dijo el jardinero Marlon Byrd, uno de los jugadores que menos tiempo llevan en los Piratas.
Los Piratas consiguieron la víspera su 82.ª victoria, para garantizar su primera foja ganadora en 21 campañas, al vencer 1-0 al japonés Yu Darvish y a los Rangers de Texas. Ese triunfo llegó después de una racha de cuatro derrotas consecutivas, la cual incluyó una barrida en una serie de tres juegos en San Luis, el líder de la División Central de la Liga Nacional.
Los aficionados al deporte en Pittsburgh están acostumbrados a las victorias de otros equipos de la ciudad. Los Steelers en el fútbol americano y los Penguins en el hockey sobre hielo tienen apenas siete campañas perdedoras en forma combinada durante ese periodo de más de dos décadas.
En estas condiciones, el triunfo de los Piratas fue noticia de primera plana de ayer en los principales diarios de Pittsburgh.
Fue el tema con el que abrieron transmisiones muchos noticiarios, y un tópico frecuente en la radio, por encima de los Steelers, que cayeron el domingo en el comienzo de la temporada.