Deportes

Uróboros y después

Llega la maravilla del Mundial (que viene a ser como un domingo extendido, sobre todo si hay goles) y, una vez más, todo se aplaza.


Vivimos un tiempo de urgencias, del ya para ya; del para luego es tarde; paciencia que tengo prisa; al mal paso darle velocidad y angustias como esas que contribuyen a la calvicie de algunos, a las arrugas de otras y a las canas verdes de los menos afortunados…

Recientemente y, paradójicamente, vivimos una época en que se ha entronizado el gobierno de las postergaciones. La promesa se ha vuelto una falsa moneda. Un contrato con una fecha de vencimiento escrita en hielo, como se dice. No en vano ha dicho Quevedo: Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.

He tenido la oportunidad de escuchar: Vamos a ver qué se hace después de las elecciones. Fue una frase recurrente en varias esferas del quehacer social. Esa frase se engarza ahora con la otra cara de la misma moneda: vamos a esperar que se nombre el nuevo gabinete para ver que te consigo. Gente que dice cosas de buena fe pero sin la mejor intención…

Llega la maravilla del Mundial de Futbol (que viene a ser algo así como un domingo extendido, sobre todo si hay goles en los partidos) y, una vez más, todo se aplaza, el universo se detiene para después. Un después como un plazo traicionero que dependerá de los resultados de cada partido y de los países que se disputen la final. Y un después engendrará otro y otro como el símbolo alquímico griego del uróboros, la serpiente que se devora a sí misma.

Después lo arreglo es el mas extendido de los despueses. O ¿no? La misma razón que usan los desprendidos, que son esos amigos, funcionarios o las variantes de la fauna humana que se te atraviesa en la vida. El consabido: yo te arreglo eso, tiene un después purulento en la entraña que le zumba.

El no te preocupes es uno de los casos que más susto causa. Es cuando después se puede convertir en la búsqueda de la Tierra Prometida enunciada en el Éxodo bíblico.

Los proyectos, las maquetas, los propósitos, y hasta en materia de amores, (hablo con luz propia) que se dejan para después, jamás sucederán. Tengo amigas esperando por un después azul... Pobrecitas. Aunque se diga, como el refrán: Después de la tormenta llega la calma, bien se sabe que: Lo que se promete en la tormenta se olvida en la calma.

|1403413200|importacion 5|Debemos cambiar el estilo de gestión en la Universidad |Día D|Egbert Lewis (elewis@epasa.com)|http://www.panamaamerica.com.pa/sites/default/files/feeds/img/062214-DIAD-26-27-1-01.jpg~http://www.panamaamerica.com.pa/sites/default/files/feeds/img/062214-DIAD-26-27-1-02.jpg|Se le vendió a la sociedad que los docentes no querían ser evaluados y esto no es cierto.(Anayansi Gamez)~Las evaluaciones de las universidades en Panamá son una evaluación de papeles.(Anayansi Gamez)|Eduardo Flores pone en perspectiva a la educación, la ministra designada y a la universidad de Panamá.|En la Universidad se gastan $3 millones para un sistema de seguridad que incluye cámaras, brazos mecánicos y otros y se descuidan otras inversiones. Según el catedrático, una administración después de cinco periodos y 19 años en la rectoría, ya ha agotado su visión de universidad. |
Perfil
  • Eduardo Flores Castro. Doctor en Física de la Universidad Politécnica de Cataluña, España; con mención honorífica Acta Cum Laude por unanimidad e índice perfecto de 10/10. Maestría en Ciencias Físicas del Instituto Politécnico Nacional, México; con mención honorífica por Mejor Índice Académico. Postgrado en Docencia Superior de la Universidad de Panamá, con mención honorífica Sigma Landa.
  • Profesor de Segunda Enseñanza con Especialización en Física de la Universidad de Panamá.
  • Licenciado en Física de la Universidad de Panamá con mejor Índice Académico de su Promoción.
  • Técnico en Programación de Computadora del Instituto de Técnicas Especializadas, Panamá.
  • Técnico en Reparación de Computadoras del Instituto de Computación, Panamá.
  • Cargos: Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Panamá.
  • Subdirector de Centro de Investigaciones con Técnicas Nucleares de la UP.
  • Primer presidente de la Sociedad Panameña de Física. Presidente de las Olimpiadas Panameñas de Física. Presidente de la Comisión Técnica de Ruidos y Vibraciones de la Anam.
  • Desde el año 2005, es miembro del Consejo Editorial de la Revista Cultural Lotería.
  • Es catedrático de Física en el Departamento de Física, de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología de la Univ. de Panamá, con 31 años de servicios.

El doctor Eduardo Flores regresa a su alma máter esta semana para ser abanderado durante las festividades de San Juan Bautista. Pero mientras responde a esta invitación del colegio José Daniel Crespo, no pierde de vista los grandes temas de la educación y, mucho menos, de la Universidad de Panamá en donde, insiste, hay una especie de anquilosamiento por la falta de un relevo generacional.

Flores, un catedrático con más de 31 años de servicios en la Universidad de Panamá y quien ha servido en la también estatal Universidad Tecnológica, piensa que la posición 276 que logró la UP en el escalafón de universidades no es para que saltemos en un pie, pero reconoce que mucho de lo que se ha logrado es gracias al empeño del personal docente y no tanto por el impulso de la administración de Gustavo García de Paredes a quien le critica su inercia luego de más 15 años en La Colina.

Sobre la cartera de Educación y la ministra designada, también tiene su criterio. Opina que la persona escogida debe ser capaz de concitar a través de la consulta a todos los sectores para hacer una hoja de ruta de la educación para los próximos 20 años.

¿Qué le parece la designación de Marcela Paredes como ministra de Educación?

Hizo un buen trabajo como rectora de la Universidad Tecnológica y nosotros esperamos que también haga un buen trabajo como ministra. Tiene la ventaja de que es educadora, viene del nivel superior y eso hace que entienda mejor a los educadores y el sacrificio que significa educar en nuestro país, especialmente en el nivel primario y secundario por los salarios tan bajos que se pagan. Tenemos mucha confianza en el trabajo que pueda hacer ella, sobre todo con una visión de futuro para la educación en Panamá.

¿Cuál es el principal reto que enfrentará la nueva ministra a partir del 1 de julio?

El reto principal es tratar de consensuar a nivel nacional, no solamente con los gremios, sino también con todos los estamentos que conforman la comunidad nacional, porque la educación tiene que ver con todos. Debe, además, establecer una hoja de ruta sobre hacia dónde dirigir la educación nacional. Lastimosamente, los ministros de Educación siempre piensan en qué van a hacer, para después de cinco años dar un informe a fin de que el partido de gobierno tenga opción de reelegirse. Por eso se hacen visiones a muy corto plazo.

¿Algún método para cumplir con esto?

Hay que hacer una consulta nacional, designando mecanismos claros para que nos pongamos de acuerdo todos los panameños, cuando eso lo tengamos claro, podemos decir que vamos a avanzar en la educación.

¿Más tiempo para consultar?

Eso demora mínimo dos años.

¿Y eso no choca con el discurso inmediatista según el cual hay que hacer algo antes de estancarnos más?

Algunas cosas básicas que se pueden hacer sobre la marcha como incluir a Panamá en las pruebas de evaluación y no sacarnos como hizo la ministra actual. No se puede saber hacia dónde vamos sin conocer dónde estamos parados. Para eso se tiene que participar de esa prueba internacional (Pisa) para, a partir de ahí, analizar y comenzar a tratar de avanzar.

Se dice que ha habido adelantos en la educación en los últimos años.
¿Los ha percibido usted, qué falta por hacer?

No he percibido esos adelantos, los estudiantes siguen ingresando a las universidades con igual o peor formación. El proceso de acreditación de las universidades sirvió para detectar universidades de muy bajo nivel, pero no para mejorar el nivel de las universidades en general. Falta todo por hacer.

¿Qué criterio tiene sobre la evaluación de los docentes que tanto conflicto provocó recientemente?

Hay que decir que los docentes siempre han sido evaluados, ellos nunca se han negado a esto. Lo que sucedió es un problema de comunicación. A nadie le gusta que se le impongan nuevos esquemas, sobre todo en evaluación.

Gran parte de la sociedad siente que los docentes le temen a la evaluación.

Se le vendió a la sociedad que los docentes no querían ser evaluados y esto no es cierto. Como le dije, ellos siempre han sido evaluados. Se quería implementar una nueva forma de evaluación, pero faltó capacidad de convencimiento.

¿Pero usted cree que el mecanismo actual es suficiente?

Por supuesto que los mecanismos de evaluación tienen que cambiar periódicamente y permanentemente, porque siempre las exigencias de la sociedad van a ser diferentes, pero esas modificaciones a las evaluaciones tienen que ser consensuadas. Lo que nadie va aceptar es que lo evalúen o le cambien las reglas del juego a la fuerza. A la administración actual le faltó diálogo, pero sobre todo le faltó confianza; esa confianza que se ha perdido en los últimos años y que esperemos que con la nueva ministra se recupere.

¿Y de la evaluación de los pares externos a las universidades? ¿Son realmente fiables, apegadas a la realidad fáctica?

Las evaluaciones de las universidades en Panamá son una evaluación de papeles. En verdad, no se apunta sobre los puntos fundamentales de una universidad moderna.

La UP está en la posición 276 del último ranking iberoamericano entre las mejores universidades.
¿Es o no una razón para celebrar?

La Universidad de Panamá -en mi criterio- sigue siendo, gracias al esfuerzo de sus profesores, la mejor universidad del país. No podemos celebrar estar en el ranking 276, esto debe ser motivo de reflexión y de discusión para avanzar y mejorar. Lo que sucede es que las actuales autoridades están ancladas en el pasado. Una administración después de cinco periodos, 19 años en la rectoría, ya ha agotado su visión de universidad.

Las autoridades han atribuido este avance a:
la profundidad de sus investigaciones, la cantidad de publicaciones científicas, la calidad de sus docentes y sus aportes significativos al desarrollo de la sociedad panameña. ¿Son realmente correctas estas valoraciones?

Es indudable que la Universidad de Panamá tiene las mejores mentes del país y que sus docentes, a pesar del poco apoyo que reciben, hacen una labor extraordinaria.

¿Podría aportar información para que sustente eso que usted define como labor extraordinaria?

A pesar de la posición en el ranking, no es la que queríamos de la Universidad, porque creemos que se puede hacer más, hay que hacer el esfuerzo, esa posición parte de los docentes que hacen trabajos de investigación casi sin recursos. En la Facultad de Ciencias Agropecuarias, en Ciencias se hacen trabajos sobre estudios ambientales, tenemos un centro de monitoreo que es la estación NR50 y es el único país en el área que tiene una estación de monitoreo, y en el área de las humanidades, profesores que hacen trabajos excepcionales, entre otros.

El rector atribuye este éxito al caudal de su gestión y al parecer pudiera usarlo como pasaporte para un nuevo viaje hacia la rectoría.
¿Una reelección más?

Los docentes ya han entendido que debemos cambiar el estilo de gestión en la Universidad, si queremos adaptarnos al siglo XXI. La gran mayoría de los profesores repudian silenciosamente el sexto intento del rector. Incluso, algunos profesores que están en la actual administración me han manifestado que están en contra de este intento de sexta reelección.

¿Se atrevería usted a aspirar nuevamente a la rectoría sin importar quién se postule cuando llegue la hora?

No es un problema de atreverse. Es un compromiso y una responsabilidad que tengo con los universitarios y el país. Tenemos que renovar la Universidad. Hacer que vuelva a ser conciencia crítica y propositiva. Que recupere su rol de atalaya de los sueños y aspiraciones de la nación.

Nosotros nos vamos a presentar como candidato a la rectoría cuando llegue el momento, ya sea con el actual rector como candidato o con alguien de su grupo. La Universidad no puede seguir bajo esa visión de uno que para entonces tendría más de 75 años, lo que naturalmente no le permite tener una visión moderna de la Universidad porque se ha quedado en sus tiempos.

Por lo pronto, entiendo que le toca ser abanderado de su alma máter (colegio José Daniel Crespo) durante las festividades de San Juan Bautista.
¿Qué representa esto para usted en medio de la inmensidad de los temas que ha abordado en esta entrevista?

Es un alto honor, que asumo como un reconocimiento a mi generación, la generación de 1976 del JDC. Nuestra generación tiene profesionales mucho más prestigiosos que yo, en prácticamente todas las ramas del conocimiento. En esta ocasión yo los represento a ellos.

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933153
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América