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Utilizamos máscaras para sobrevivir o para malvivir

Ambos libros tienen igual valor, según el autor, porque representan una meta necesaria en su vida y le han permitido medir su capacidad literaria. En ‘Baile de máscaras’ se advierte el mundo cínico e inhumano que hay y se muestra que la gente es capaz de destruir lo que sea por la envidia.


Perfil
  • Genaro Villalaz García
  • Escritor, editor y exdirector del Instituto Nacional de Cultura.
  • Premios y menciones honoríficas: Gustavo Batista Cedeño (1992 y 2000), Demetrio Herrera Sevillano (1993), un Segundo Premio y Dos Terceros Premios del IPEL (2001, 2009 y 2010, Instituto Panameño de Estudios Laborales), Primer Premio del Concurso de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño (2001), Ganador del XXVIII Concurso Municipal de Poesía León A. Soto (2008), y la Primera mención de honor del Premio Nacional de Cuento José María Sánchez de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) (2010).

Genaro Villalaz García no pretende renunciar a la poesía, de donde es oriundo, pero no se resiste a darse un escape hacia el cuento, que es un género desafiante.

El poeta, editor y exdirector del Instituto Nacional de Cultura (Inac) presentó recientemente, en un solo acto, sus libros “La última campana” y “Baile de máscaras”, mediante los cuales regresa al oficio de su predilección: escribir.

En “Baile de máscaras”, el autor dice que se devela el mundo cínico e inhumano en el que vivimos, en tanto que en los relatos de “La última campana” retrata esa sempiterna batalla de la gente por mantenerse en pie ante los retos y amenazas de ese campo de batallas que es la vida.

¿Por qué decidió presentar dos libros a la vez?

La última vez que publiqué un libro como tal fue en el año 2003, cuando lanzamos el libro de poesía “En los Agujeros del Tiempo y Otros Tiempos”, la burocracia estatal de los cinco años en el Inac no me permitió desarrollar la inspiración suficiente para completar un libro. Muchos poemas y cuentos sueltos quedaron en el camino, pero no era suficiente para terminar y presentar un libro. En estos últimos años, trabajamos los poemas del “Baile de Máscaras”, ganador del Premio de poesía joven Gustavo Batista Cedeño, transformando este poemario de un trabajo de 25 poemas a más de 60 poemas. “Baile de Máscaras” es un poemario perfeccionado a través de los años, pero que pese a la edición mediocre del Inac en esos años, merecía una nueva oportunidad. Esta es la oportunidad. También habíamos incursionado en cuentos, y logramos la primera mención del Concurso Nacional de Cuentos José María Sánchez, trabajo que mejorado en muchos aspectos fue presentado en “La Última Campana”. Decidí presentar los dos libros como una manera de recuperar el tiempo de producción literario perdido en una especie de renacer del escritor que es lo que esencialmente soy.

¿No teme que esta aparición simultánea puede atrofiar la proyección de uno u otro?

No, porque ambos libros tienen su propio público y personalidad, por lo que ambos —a su propia velocidad— tendrán la circulación entre los lectores que su calidad y promoción permitan.

Obviamente se trata de dos libros distintos porque se basan en géneros diferentes, pero uno de los dos seguramente caminará más rápido que el otro, ¿está preparado para ello?

Hemos notado que el libro de cuentos ha tenido una mayor circulación en la semana que ha estado disponible para los lectores. La poesía siempre encara un reto adicional para ser asimilada, y tal vez, las historias en un cuento tienen mayor posibilidad de ser aceptadas por los lectores que de primera mano aceptan la novela y el cuento como las obras literarias más leídas, incluso en otros países. Tal vez por la densidad de la novela logra siempre una mayor aceptación del público, incluso porque muchas han sido llevadas a la televisión o al cine.

En el sentido estratégico, la venta directa tiene un efecto positivo en las ventas por un precio más asequible al público y además que en algunos casos, se encarecen los precios en las librerías por los porcentajes de ganancia que se establecen.

Los padres siempre dicen que quieren a todos sus hijos por igual, en el caso de ‘Baile de máscaras’ y ‘La última campana’, ¿se puede decir lo mismo?

Ambos tienen igual valor y me llenan de tremendo orgullo porque ambos representan una meta necesaria en mi vida y cumplida. Se me ocurre pensar que este reto me ha permitido medir mi capacidad literaria, reconocer la solidaridad de muchas personas que me apoyaron en este proyecto y me ha motivado a establecer nuevas metas que dependerán de la promoción que logremos para que el pueblo panameño se interese por las obras de los artistas nacionales.

Pongámoslo de esta manera, ¿dónde se siente usted más a gusto, en el cuento o en la poesía?

La poesía es el género con que me inicié en la literatura y no creo que lo abandone, pero llegó el momento de incursionar en un género tan desafiante como el cuento, en el que la creatividad y la capacidad de síntesis juegan un papel interesante y permiten tratar de sorprender al lector cada vez que se descuide. Es importante entender que como humanos evolucionamos y nuestras capacidades van más allá cada vez que logramos ponernos metas nuevas para superar el escollo anterior. Tengo pensada una novela y pronto comenzaremos los primeros trazos como quizás, el máximo desafío de todo escritor.

‘Baile de máscaras’ es un libro de poemas.
¿De qué tipo de poemas estamos hablando, qué los inspira?

Muestra y le recuerda al mundo las máscaras que utilizamos para sobrevivir o malvivir y todas las angustias que nos obliga la sociedad actual a resistir para poder llegar a algún lado. Nos muestra lo peor de cada uno, pero a la vez es un discurso esperanzador que debe redirigirnos hacia el camino correcto.

¿Tiene algo que ver el título con la realidad del entorno social y político que lo rodean a usted, antes o ahora?

Honestamente sí. Vivimos en un mundo cínico e inhumano, capaz de destruir lo que sea por la envidia y la falta de sentido común que nos divide, consume y destruye, todo sin medir consecuencias y sin tener escrúpulos para evitar la debacle humana.

Debe haber alguna intencionalidad en esos poemas, ¿cómo espera que reaccione la crítica y el público sobre el libro y sus contenidos?

Esperaría que produzca una reflexión interna del entorno donde convive el lector y tratara aunque sea por un momento, de encontrarse y reconocer que tenemos que cambiar o al final no habrá vuelta atrás para salvarnos de lo que vuelvo a repetir como la posible debacle humana.

En cuanto de ‘La última campana’ suena hasta sugestivo.
¿De qué se trata?

“La última campana” es un libro de relatos o cuentos de la vida diaria en el que se entremezclan historias tan diferentes de deportistas, supuestas heroínas de ficción, billetes ganadores de la lotería, sueños o pesadillas según el lector, campos de batalla o cuanta situación caótica que puede alterar la tranquilidad de la especie humana.

Pero en esencia ¿para quién o quiénes es ‘La última campana’?

No hay un ambiente común en cada historia. Cada una de ellas se desenvuelve en su propio macondo, llevándonos por diferentes caminos según el gusto y la perfección del lector, quien complementará cada historia sumándole su propio punto de vista o visión al respecto. El verdadero mensaje de la obra lo representa, a pesar de los problemas o las confusiones de la vida diaria, creadas la mayoría de las veces por nosotros mismos, hay una esperanza clara de salir adelante y encontrar el camino de salida. La mente o la realidad atacan a los que conviven en estas historias, muchas veces sin que les permita entender en cuál plano están o cuál es la salida correcta a sus inquietudes. El sueño o la imaginación juegan su partida, muchas veces, sacando a los protagonistas o salvándolos de aquello que los perturba.

Si tuviera que escoger uno o dos cuentos emblemáticos de 'La última campana', ¿por cuáles se decantaría?

Todos los cuentos de esta obra son importantes, pero si tuviera que seleccionar algunos, definitivamente serían “Manos de Piedra”, “La Última Campana”, “El Billete Ganador” y “Noche de Circo”, porque juegan con el elemento sorpresa y logran, a nuestra manera de ver, el objetivo propuesto.

Además de cocinar estos dos libros, ¿a qué se está dedicando en estos momentos?

Me dedico a editar libros, por eso observa en la portada el sello editorial Elefante Azul. Elefante Azul es un esfuerzo editorial dedicado a promover las letras y el arte panameños en toda su extensión. Se especializa en contribuir a la publicación y promoción de literatura de diferentes géneros, apoyando al escritor, en una primera etapa, a transformar su idea en un proyecto literario realizable; en una segunda etapa, la asesoría y revisión de elementos esenciales para presentar un libro con una estructura correcta; y por último, el mercadeo y la promoción del producto final literario en el mercado panameño.

En su calidad de exdirector del Inac, ¿qué valoración puede hacer sobre la gestión cultural en el país y qué cambios haría?

Siempre insistiremos en que el tema cultural debe ser elevado a política de Estado por medio de un ministerio de cultura, aunque esto no resuelve el problema únicamente. Los temas culturales y artísticos deben ser visualizados como parte de la agenda del Estado y convencer a las autoridades que no solo los problemas sociales y el deporte pueden lograr los cambios que necesita esta sociedad. La juventud necesita otro tipo de incentivos para que no sigamos experimentando los problemas de la actualidad. Si tenemos a un ministro o ministra en el Consejo de Gabinete impulsando proyectos culturales del país y convenciendo a los demás ministros de la importancia del tema en la sociedad, podríamos cambiar la actitud gubernamental hacia la cultura. Eso se logrará, adicionalmente, con un plan nacional de cultura, con un presupuesto acorde con las necesidades del sector, con apoyos estatales definidos a sectores culturales y artísticos del país; además de objetivos y metas muy bien definidos. El Inac o ministerio tiene que estar en manos de los artistas y no ser un refugio de funcionarios afines partidariamente al gobierno de turno.

 

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921816
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América